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miércoles, 27 de febrero de 2013

JOSEPH DE MORALES Se llamaba Joseph de Morales, era natural de San Juan del Puerto, en la provincia de Huelva, y estaba casado con Josefa Fal. De su matrimonio habían nacido dos hijos, un varón y una hembra. Era a principios del siglo dieciocho y la situación económica de la familia era catastrófica, por lo que decidieron marchar a Cádiz, donde esperaban encontrar trabajo, y fijar allí su residencia. Pero como no conseguían solucionar los problemas, Joseph de Morales decidió emigrar a América, quedando su mujer e hijos al cuidado de unos familiares que residían en la ciudad.Meses después embarcó para Nueva España y logró establecerse en México Capital, donde a los cinco años de emprender su aventura, murió de fiebres. Y aquí comenzó el problema para la Casa de Contratación, pues entre los bienes y dinero que había dejado Joseph, no se encontraba ningún documento que pudiera favorecer la localización de sus familiares, solo encontraron una carta de su madre de julio de 1731, en la que le decía que su hija profesaría como religiosa en la Orden Capuchina en el mes de agosto del mismo año. La Casa de Contratación procedió a la venta en almoneda de los bienes del difunto, para convertirlo todo en dinero efectivo y después de pagar los gastos realizados entregarle el resto a los herederos legítimos. Pero la búsqueda resulto negativa ya que las autoridades no conseguían localizar ni a Josefa Fal, la viuda de Joseph, ni a sus dos hijos. Contactaron a la Orden de los Capuchinos para tratar de solventar el problema, pero lo único que sabían es que había una religiosa que se apellidaba Morales. Con este dato la investigación no pudo solucionarse y quedó el expediente en un compas de espera, para seguir buscando a los familiares de Joseph de Morales. Pasó mucho tiempo, pero por una casualidad alguien dijo haber conocido a Joseph de Morales cuando vivía en México y por las pistas que dio este testigo, logró localizarse a su hijo, el único que entonces había sobrevivido y que residía en Sonora, en el norte de Nueva España. Fue su único hijo varón, el que recibió la herencia, cuando habían transcurrido varios años desde la muerte de Joseph. Casos como este, muestran las dificultades que encontraban las autoridades de la Casa de Contratación, para localizar a los familiares de los difuntos, para percibir la herencia de sus progenitores. Ángel Custodio Rebollo

lunes, 25 de febrero de 2013


FRANCISCO MARTIN PINZON

Los hermanos Pinzón eran todos marineros; Martín Alonso Pinzón, que era el mayor, Francisco Martín Pinzón, el mediano y Vicente Yáñez Pinzón, el mas pequeño. Ignoro si había alguna hermana, pero estos tres son los mas conocidos.
Hoy quiero referirme al mediano de los hermanos y puede que cometa algún error, porque en esa familia había varios que respondían al mismo nombre, Francisco Martín Pinzón, y los historiadores a veces se confunden. Si cometo algún fallo, pido perdón.
Francisco era buen navegante, prueba de ello es que su hermano Martín, que era el capitán de La Pinta en el viaje inicial de Colón, lo llevó como Maestre (Segundo de abordo), en la importante singladura. Era natural y vecino de Palos de la Frontera y estaba casado con Juana Martín, con quien tuvo una hija.
Sus hermanos Martín y Vicente eran propietarios de barcos, pero Francisco no tenía ninguno, aunque sus dotes para navegar eran muy importantes y contaban con él para todo. Por ejemplo, acompañó a su hermano Martín en el viaje que hizo a Roma para documentarse con los mapas existentes en la Biblioteca Vaticana.
Francisco hizo varios viajes el servicio de la Corona y a finales de 1493 en unión de Rodrigo de Quejo y Fernando Quintero, realizaron un importante asalto en la costa de Argel. También efectuó viajes para llevar dinero y avituallamientos a las tropas españolas que combatían en Nápoles.
Al volver del primer viaje, Francisco regresó en La Pinta con su hermano Martín, que fue la primera carabela en llegar, concretamente a Bayona, en Galicia, el 15 de marzo de 1493 y de allí siguió viaje a Palos
Martín  murió en La Rábida a los pocos días de regresar del primer viaje, por lo que  Francisco se unió al otro hermano y emprendió los viajes siguientes junto con Vicente, llegando en enero de 1500 a la costa oriental de Brasil, en una expedición que había partido unos dos meses antes con cuatro carabelas y cerca de cien marineros.
Se cree que murió en unos de sus viajes a América.
                                          Ángel Custodio Rebollo                                                                                                                                                                                                                   
..                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           

viernes, 22 de febrero de 2013


LA REINA Y HUELVA

Se llamaba Maria Cristina de Borbón-Dos Sicilias y Borbön,  había nacido en Palermo el 27 de abril de 1806, era hija de Francisco I de las Dos Sicilias y Maria Isabel de Borbón, (hija de Carlos IV), fue la cuarta esposa de nuestro monarca Fernando VII, de quien era sobrina y fue la madre de nuestra reina Isabel II.
Hecha la presentación del personaje, pasemos a la historia: Maria Cristina contrajo matrimonio con Fernando en 1829 y tuvo la mala suerte que el rey murió solo cuatro años después, por lo que quedó viuda a la edad de 27 años y con una hija de solo tres años.
Había de llevar la tutela de su hija en los destinos del País, hasta que ésta alcanzase la mayoría de edad y disputar para ella la corona de España que pretendía el Infante Carlos, hermano del Rey, que atribuía su derecho por una Ley Sálica, que había sido derogada por Carlos IV y ratificada posteriormente por Fernando VII. Esto originó la primera Guerra Carlista, con una importante campaña militar, pero finalmente el Infante en 1639 fue derrotado.
Maria Cristina necesitaba un hombre a su lado para realizar la importante labor que tenía por delante y por otras razones que no creo oportuno  detallar, el amor llegó a su puerta en la persona de su guardaespaldas, el sargento Agustín Fernando Muñoz y Sánchez, y la Regente, saltándose todas las leyes y convencionalismos a la torera, se casa en secreto con el Sargento el 28 de diciembre de 1933, solo tres meses después de la muerte del Rey.
Por lógica, este matrimonio aunque se había realizado en secreto, desde el día siguiente fue la comidilla de todo Madrid, a lo que aplicaban gran cantidad de chistes, y aunque Maria Cristina luchaba por realizar una labor social con el fin de que se hablara mas de ello que de su matrimonio, no lo conseguía y cada vez los comentarios eran mas encendidos.
Unos de estos gestos sociales, fue la ayuda que prestó a los pescadores de un pequeño enclave de la costa onubense llamado Real Isla de la Higuerita,  que padeció un importante brote de cólera en la epidemia que azotó a España en los años 1833/1834. Los pescadores agradecidos,, solicitaron que el nombre de la población fuese cambiado por el  de Isla Cristina, en honor de la Reina, petición que fue concedida.
Aunque con Fernando VII, Maria Cristina solo tuvo dos hijas, Isabel II y Luisa Fernanda, que se casó con el Duque de Montpensier, con Agustín Fernando Muñoz, al que se le habían otorgado los títulos de Duque de Riansares y Marqués de San Agustín, tuvo ocho hijos; Maria Amparo, Maria de los Milagros, Agustín, Fernando, Maria Cristina, Juan, Antonio de Padua y José (a todos les fueron concedidos títulos nobiliarios).
El General Espartero, le planteo a Maria Cristina el problema que ocasionaba en todo el País su “ boda secreta” con el guardaespaldas y la obligó a ceder la regencia.
En 1840 se exilió de España y en principio fue a Marsella, de allí a Roma y más tarde a Paris. Desde Francia intentó conciliar a las diferentes tendencias políticas de España, sin conseguirlo y como mantenía muy buena amistad con el Presidente de Ecuador Juan José Flores, pretendió formar un reino con la unión de Ecuador, Perú y Bolivia y a su hijo Agustín Muñoz y de Borbón, convertirlo en Príncipe de Ecuador y mas tarde titular del nuevo reino. Pero murió Flores y todo fracasó.
Murió en el exilio en Saint-Adresse el 22 de agosto de 1878 y está enterrada en la Cripta Real del Escorial.
                       Ángel Custodio Rebollo


¿Quién descubrió Las Malvinas?


Las Malvinas, esas islas que se encuentran en el Atlántico frente a las costas sudamericanas y que fueron muy nombradas hace pocos años, por una guerra entre la República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña, según parece el primero que las vio  fue Américo Vespucio que entre 1501/1502 pasó por allí y se lo dijo en una carta que escribió después a un compatriota, pero no le dio mayor importancia.
Posteriormente, en la expedición de Magallanes de 1520 que dio la vuelta al mundo, un marinero llamado Esteban Gómez, que unos historiadores dicen que era de Cádiz y otros que era portugués, que iba a ser ejecutado con otros rebeldes por un altercado que habían tenido a bordo, se apoderó del navío “San Antonio” y huyó hasta “encontrarse con un grupo de islas que los miembros de aquella expedición llamaron “Islas Sansón”, pero eran Las Malvinas. Cuando volvieron a Portugal fueron encarcelados, aunque fueron libertados al poco tiempo. Después Esteban Gómez estuvo en la Florida con la flota española..
En los mapas de la época como la carta náutica de Reinel (1523) ó Diego Rivero (1529) aparecen las islas, pero fue en 1535 cuando la expedición de Simón de Alcazaba la redescubrió “de nuevo”. Aunque hay otro probable “descubridor de las Malvinas” y es en 1540, cuando las cuatro naves al mando de Francisco Alonso Camargo que había salido de Sevilla en agosto de 1539,  se refugiaron más de un año en aquellas islas por los temporales.
Como era normal aparecieron los ingleses que al mando de John Davis en 1592 y como también pasaban por allí, las “descubrieron” y se apoderaron de ellas. Años mas tarde el 24 de enero de 1600, un holandés Sebald de Weert, avistó y “descubrió” de nuevo estas islas.
Después de esta historia, yo me pregunto : ¿quién descubrió las Islas Malvinas?
Lamentablemente la pelota sigue en el tejado, porque los ingleses dicen que son suyas y los argentinos la siguen reclamando y la cosa dura siglos y sin visos de solución, porque cuando uno se apodera de algo y le toma cariño, es muy difícil que lo suelte.
                        Ángel Custodio Rebollo.


BARTOLOME GARCIA JIMENEZ

Casualmente y leyendo el informe del Párroco de Zalamea la Real, José Felipe Serrano, de 21 de diciembre de 1785, en el libro “Los pueblos de Huelva en el siglo XVIII”, de Juan F. Ruiz González, me encuentro con un personaje que llamó mi atención. Se trata del que fue Obispo de Canarias desde 1665 hasta 1690, Bartolomé García Jiménez, que era natural de la citada población onubense.
Cuando visité hace unos meses Tenerife, como es lógico me acerqué para ver la Basílica de la Patrona del Archipiélago, la Virgen de la Candelaria, que según conocía fue inaugurado en 1959 y encontré un edificio de dimensiones considerables, con dos torres en su fachada y una lateral un poco mas pequeña y con ocho huecos en su campanario.
Una de sus fachadas da a una gran plaza, que se encuentra rodeada por estatuas de gran tamaño, que corresponden a los legendarios menceyes guanches, entre los que se encuentran “Bencomo” que fue el mas poderoso y valiente; “Behenaro”, conocido por el rey loco y “Tinerfe”, que fue el que dio nombre a la Isla.
En mi búsqueda para conocer la historia de la Basílica, me entero que esta no fue la primera que se construyó, ya que la primitiva se inició en 1668, siendo su impulsor el Obispo Bartolomé García Jiménez. Ese santuario que se finalizó en 1672, era un edificio amplio de tres naves y lamentablemente desapareció el 15 de febrero de 1789, como consecuencia de un incendio.
La Orden de Predicadores, que se hizo cargo de la nueva construcción del templo en 1803, tuvo en 1819  que paralizar los trabajos por dificultades económicas y después de muchas vicisitudes, les obligaron a abandonar la Candelaria en 1836 y no pudieron retornar hasta el 9 de julio de 1922, reanudando las obras, que se vieron de nuevo interrumpidas por la Guerra Civil española.
En 1949 el entonces obispo de la diócesis, Domingo Pérez Cáceres, fue quien logró retomar la obra, con un proyecto del arquitecto canario Marrero Regalado.
Y por fin, el 1 de febrero de 1959, el Nuncio de Su Santidad, Monseñor Ildebrando Antoniuti, consagró el nuevo santuario
El Obispo Bartolomé García Jiménez, murió en Tenerife el 14 de mayo de 1690.
                                    Ángel Custodio  Rebollo

miércoles, 20 de febrero de 2013


LIMPIEZA DE SANGRE

Hubo una época, hace cientos de años, en la que tenía excepcional importancia ser de una raza pura, no poseer mezcla de sangre de judíos, de moros, ni de gitanos, había que tener lo que se llamaba una sangre limpia de contaminación con otras razas y desde la edad media hasta hace poco mas de un siglo, ese criterio con mayor  o menor rigor se ha mantenido entre nosotros.
Como entonces no se conocía el ADN, todo lo averiguaban a base de interrogatorios y otro tipo de investigaciones, que pensamos no era muy fiable, pero era lo que había.
Mi buen amigo, Ignacio Koblischek ha puesto en el mercado un nuevo libro  titulado “Expedientes de Limpieza de Sangre de los Graduandos de la Universidad de Sevilla (1567-1825)”. Este tipo de libros es de mucho interés para los genealogistas y para todos los que efectúan estudios relacionados con sus ancestros, pero revisando sus páginas he descubierto que también pueden interesar a personas que tengan conocimientos de familiares de varias generaciones atrás y que puede aportarle datos muy útiles.
Por ejemplo, quizás  alguien se puede interesar por Juan Lorenzo Blanco, que fue Bachiller en Artes por la Universidad de Sevilla en 1722, y Bachiller en Medicina en 1730, bautizado en Zalamea la Real  el 2 de mayo de 1702 y era hijo de Andrés González Blanco, bautizado en Valverde del Camino en 1671 y de Ana Ruiz Bernal, bautizada en Aznalcollar el 12 de enero de 1675. Si el lector coincide con la población o con alguno de los apellidos o ha ido hablar a la abuelita de un pariente que era médico en el siglo XVIII, intente ampliar sus conocimientos sobre el expediente que el libro de  Koblischek detalla.
                                      Custodio Rebollo

MOGUER EN AMERICA

A los que nos gusta investigar sobre la historia de nuestro entorno, no cabe duda que Moguer es una población muy unida al Descubrimiento. Por eso ahora que estoy leyendo de nuevo el libro del conocido historiador Diego Ropero-Regidor, “Moguer y América”, yo que procedo de Moguer por línea materna, me entusiasmo con la profusión de datos que expone el autor en la obra.
En el capitulo “Cristóbal Colón en Moguer”, nos informa que durante las tres estancias que hizo el Almirante en La Rábida, que dista pocos kilómetros de Moguer, Colón hizo frecuentes desplazamientos para los preparativos del viaje, tanto para pertrechar los barcos como para contratar tripulación.
Por eso no es extraño que veamos en muchos de estos nombres, cuando tocamos libros antiguos en alguna línea de investigación, la frase “natural y vecino de Moguer”
Cuando Colón necesitaba el apoyo de la población y de las personas de prestigio en la comarca, para llevar a buen fin un viaje que nunca antes nadie se había atrevido hacer, por inseguro y arriesgado, hubo una mayoría, muy incrédula, que no le hacia ninguna concesión.
Menos mal que, los hermanos Niño, además de algún que otro hacendado importante, como Juan Rodríguez Cabezudo, la abadesa del convento de Santa Clara, Inés Enríquez, pariente del rey Fernando y Martín Sánchez, el clérigo de la única parroquia existente en Moguer, fueron favorables a la idea y ofrecieron su apoyo, dentro de las posibilidades de cada cual, a Colón.
Entre Cristóbal Colón y Juan Rodríguez Cabezudo, se fraguó una gran amistad y prueba de ello es que el Almirante le confiara a él y al clérigo Martín Sánchez, la custodia de su hijo Diego, quienes días después de la partida lo llevaron a Córdoba, donde se encontraba su hermano pequeño Hernando, fruto de los amores que el Almirante había tenido con Beatriz Enríquez de Arana.
Colón supo compensar a Rodríguez Cabezudo e influyó para que los familiares interesados fueran al Nuevo Mundo, y hubo un homónimo del anterior, Juan Rodríguez Cabezudo, natural de Moguer e hijo de Antonia Hernández y Pedro Rodríguez Cabezudo, que se estableció en Nueva España, concretamente en Guajocingo, donde tuvo negocios y quedó a vivir allí.
                               Ángel Custodio Rebollo


MANUEL ALONSO PEREZ DE GUZMAN Y PIMENTEL

En el libro “Huelva Ilustrada”, de Juan Agustín de Mora, publicado en 1761, en la página 7 de “Noticias adquiridas”, dice así:

“”…Mas adelante nació en esta Villa a 21 de octubre de 1671, y se bautizó en 28 de dicho mes y año por el Lic.D. Gaspar Fernández Poca-sangre, Notario del Santo Oficio y Cura de las Parroquiales de esta Villa, el Señor D.  Manuel Antonio, Joseph, Alonso, Pérez de Guzmán el Bueno, Conde de Niebla, e hijo del Excmo. Señor D. Juan Claros, Alonso, Pérez de Guzmán el Bueno, Duque de Medina-Sydonia y la Señora Doña Antonia Pimentel, su dignísima esposa. Fue su Padrino el M.R.P.Fr. Gabriel de Santa Maria, Presbítero, Mercenario Descalzo. “”


La batalla de Candón, en 1357

Hace unos días y leyendo un libro antiguo de historia, encuentro una referencia a una batalla que se produjo en la ribera de  Candón.
Quizás, usted pensaba, como yo, que, a Candón solo se iba a esperar a las carretas del Rocio, pero no, resulta que hubo una época en la que en Candón hubo una batalla.
Todo empezó porque Pedro IV de Aragón, estaba a la greña con Pedro I de Castilla, y como cada uno buscaba correligionarios como fuera, el aragnés consiguió que el Señor de Gibraleón, Juan de la Cerda y Alvar Pérez de Guzmán, señor de Olvera, se le unieran para combatir a Pedro I, ya que les prometía, cuando terminase el enfrentamiento, repartirle muchas villas andaluzas y otras lindezas.
Los ediles de Gibraleón y Olvera, que intentaban derrotar a los adictos a Pedro I, (Juan Ponce de León, Señor de Marchena y Egidio Bocanegra, un almirante genovés que se había unido a las tropas de Alfonso XI y que, como estaba aquí tan agustito, se enganchó a Juan de la Cerda y Alvar Pérez de Guzmán, pero, con tan mala suerte, que fueron derrotados.
Pedro, que había apresado a Juan de la Cerda y al Bocanegra, dio buena cuenta de ello y los ejecuto.
Pero cuando volvió a la lucha en campos de Castilla, fue traicionado en Montiel y apartado de la vida de formo violenta.
Hay quien dice que esta batalla se denomina “de Trigueros”, pero veo mas acertado que sea  “de Candón”, que es donde se dieron la zurra.
                                          Ángel Custodio Rebollo

ALMONTE Y LA CASA DE NIEBLA.

Durante el tiempo que Almonte perteneció al Conde de Niebla, las relaciones no fueron muy sumisas, ya que el pueblo onubense funcionaba “a la contra” de todo lo que  intentaba el noble.
Recuerdo que hace años, cuando residí en Almonte, cayo en mis manos el texto de una reunión del Concejo de la población en el siglo XIV o XV, en la que se  leía una carta que había enviado el Conde ordenando que los gastos que ocasionase el médico que prestaba sus servicios en la villa fueran costeados por los impuestos que pagasen los vecinos., que eran los que se beneficiaban de sus servicios
Una vez leída la carta ante los componentes de la Corporación, se levantó el Alcalde y manifestó que lo del médico era una imposición  del Conde, pero que aunque lo dijera el Conde,  ellos no la aceptaban y que el facultativo lo pagase el Guzmán, que para eso era el dueño de la población.
También eran frecuentes las disputas con los municipios limítrofes y con los que raramente llegaban a un acuerdo.
Ayer releyendo el primer volumen del libro de Ana María Anasagasti y Laureano Rodríguez Liañez sobre Niebla y su tierra en la Baja Edad Media,, encuentro un requerimiento en carta misiva que envió el Concejo de Almonte en abril de 1396, al Concejo de Niebla, prohibiéndoles la utilización de sus términos por sus ganados. Documento que se encuentra en el Archivo del Ducado de Medina Sidonia.
La carta se inicia así: “Honrados Alcaide, alcaldes y alguacil y los trece caballeros regidores oficiales y hombres buenos del Concejo de la villa de Niebla.” Y a continuación exponen que han recibido dos cartas desde Niebla en la que se quejan que no les dejen pastar a su ganado en los campos de Almonte, teniendo en cuenta que hay una hermandad entre las dos poblaciones para estos menesteres.
Y ya comienzan las controversias, porque el Concejo de Almonte dice que dicho acuerdo no existe ni hay perspectivas de que se haga y que por lo tanto, y para zanjar este pleito, el ganado de otros pueblos, aunque  pertenezcan  al Condado de Niebla, salvo que exista acuerdo firmado explícitamente de autorización para el pastoreo del ganado, deberán abandonar cuanto antes el término del municipio o de lo contrario su ganado será confiscado y presentada la correspondiente demanda ante la Justicia.
Se habla de ganado propiedad de vecinos de Rociana, que han sido sorprendidos en las zonas del Rincón, la Vera y las Rocinas, y que posteriormente fueron expulsados.
Esto último dio lugar a que los de Rociana tomaran sus represalias y cuando el almonteño Diego Gómez Ollero, “El Mozo”, fue sorprendido con su ganado pastando en termino rocianero, lo encarcelaron y le confiscaron su ganado y solo lo dejaron libre después de depositar una fianza para responder de los daños ocasionados. Decisión que tomaron  sin ser sometido el almonteño a presentación ante la justicia como es de ley.
Todos estos enfrentamientos se solucionaban con la presencia de un enviado del Conde, que mas que mediaba, ordenaba a las partes a que convivieran en paz y concordia.,
La carta esta firmada por Juan Díaz de Pravía, de quien no se especifica su cargo; Juan Martín, alcalde; Ferrand Martínez, alcalde; Antón Martínez, alcalde; Pero Martín, alguacil; Ferrand Martín y Diego de Padilla, escribanos.
                               Ángel Custodio Rebollo    

HERNANDO ALONSO

Hay dudas sobre si Hernando Alonso era de Lepe o de Moguer, pero fue a América como herrero, aunque cuando llegó allí, consiguió que Diego Velásquez le diera una concesión para vender carne en Santiago de Cuba. Negocio que años después continuó en Tenochtitlan
Estuvo con los hombres de Sandoval en Panuco y después en Guanajuato. También se encontraba en México a la llegada de Luis Ponce de León y posteriormente formó parte de la expedición de Narváez, aunque en algunos momentos se sintió mas unido a la de Cortés. Pero era un hombre voluble y un poco pancista, y en 1526 declaró en un pleito contra Hernán Cortes. Aunque hay que considerar que en aquellos tiempos la justicia era muy relativa y había muchas declaraciones que se hacían para salvar “el pellejo” El caso contrario ocurrió en 1574, cuando Bartolomé González declaró ante el inquisidor Bonilla que Alonso “había clavado muchos clavos en los bergantines que fueron útiles para reconquistar la ciudad de México”.
Se casó con Beatriz de Ordaz, hermana de Diego, que murió. Contrajo nuevas nupcias con Ana, que también murió y al final lo hizo con una bella mujer llamada Isabel de Aguilar, hija de un sastre tuerto  que prohibía a su hija ir a misa cuando tenía la menstruación porque la consideraba impura.
Pero la Inquisición hizo de las suyas y oyó una acusación contra Alonso, que fue condenado y quemado en 1528 por “practicas judías”.
Cuando la inquisición se estableció en México, el licenciado Bonilla hizo una investigación en 1574, en la que hemos comentado que, entre otros, actuó de testigo Bartolomé González y se puso en claro que el instigador de todo el proceso fue el dominico Fray Vicente de Santa Maria, fundador del convento de México, y Alonso confesó, por miedo al potro de tortura,  que se había bautizado según la ley de Moisés y que años antes, en Santo Domingo, había  realizado un simulacro de bautismo.
El presidente de la audiencia, Sebastián Ramírez, manifestó que la actuación en el proceso contra Hernando Alonso, había sido irregular.
                              Ángel Custodio Rebollo Barroso

martes, 19 de febrero de 2013


VINCOMALOS


Al visitar la sala de arqueología del Museo de Huelva, casi al final de la visita encontramos una lápida con la siguiente inscripción: “VINCOMALOS EP S CHR SERV-US VIXIT ANNOS LXXXV EX QVI-S B IN SACERDOTIO VIXIT AN XLIII RECESSIT IN PACE D HI NONAS FEBRVARIAS ERA  DXLVII”, esto traducido al castellano actual dice “Vincomalos, obispo, siervo de Cristo, vivió 85 años, en el sacerdocio vivió 43. Descanso en paz el día 4 de las nonas de febrero del año 547 de la era” (El año 547 de la era, corresponde al año 509 de la era cristiana)
Despertó mi curiosidad ampliar mis conocimientos sobre quien fue ese buen señor y gracias a un articulo del profesor Carrasco Terriza, he conseguido mi propósito.
Vincomalos que quiere decir “venzo-a-los-malos” fue un obispo que murió a los 85 años de edad y que había recibido la orden sacerdotal cuando tenía 42 años. Dado que la lapida y el enterramiento fue descubierto en Bonares, por su proximidad con la vieja Ilipla, se deduce que Vincomalos era Obispo de Niebla.
Continua el Prof.  Carrasco  diciendo que hasta el descubrimiento de esta lápida, solo se conocían los nombres de los obispos iliplenses por las firmas de los Concilios, de Toledo y Sevilla y de ellos el primer obispo del que sabíamos su nombre era Basilio que firmó en el III Concilio de Toledo, pero ahora con el descubrimiento de la lápida en Bonares y que conserva el Museo de Huelva, encontramos al que pudo ser el primer obispo de Niebla, porque por lo menos es el mas antiguo conocido.
En un estudio del Prof. Julián González sobre este hallazgo, dice: “En resumen, la presencia de un obispo en Ilipla en la segunda mitad del siglo V testifica, como se revela en las actas del Concilio de Elvira, la existencia de una organización urbana y episcopal muy arraigada en el sur peninsular, a pesar de la intensa crisis política y social en que se desarrollaba la vida de las provincias hispanas en general...”
La inscripción de esta lapida tiene una expresión que llama la atención de los estudiosos y ella es “Christi Servus”, siervo de Cristo, que hasta esa fecha no se había reseñado en los documentos hispanos.
                                                      Ángel Custodio Rebollo

 

FRANCISCO DE VIDES


Creo que los onubenses conocemos la aventura que emprendió Francisco de Vides, de Trigueros, que fue Gobernador de Cumaná, en la actual Venezuela y que entonces era llamada Nueva Andalucía. A nuestro paisano le tocó defender la ciudad contra el ataque del corsario inglés Walter Raleigh, que fue derrotado, el 24 de junio de 1595
Francisco de Vides había partido en 1592 con una expedición de pobladores de esa región y como es lógico llevó a mucha gente de su pueblo y de la zona de Huelva. Como a muchos lectores  les gustará hacer conjeturas o investigaciones sobre si alguno de estos pobladores perteneció a su familia, voy a facilitar los datos que poseo.
De Trigueros, de donde partía Francisco de Vides como Gobernador de Cumaná, le acompañaban Juan Ruiz de Vides, Gonzalo Muriel, Cristóbal Rodríguez, Juan de Huelva, Cristóbal Martín Ramos, Juan de Vargas,y Juan de Villalba, todos solteros. De Beas, la familia compuesta por Cristóbal Rodríguez Orihuela y su mujer Maria García, con sus hijos Benito e Isabel y Cristóbal Martín, soltero. De Moguer, nada mas iba Alonso Ramírez con su mujer Antonia Martín. De Aracena, Alonso de Vides Vergara, soltero, y dos matrimonios, García Gómez y Catalina Pérez, y el compuesto por Alonso Martín y Violante de Ávila. De Ayamonte, Álvaro de Sosa, Juan Núñez de Bohórquez. De Villarrasa, Cristóbal Jiménez y Francisco de Contreras y de Niebla, Luis Sánchez de los Olivos, estos cinco últimos también solteros.
En la expedición de pobladores abundaban los extremeños, y hay un pueblo que me ha llamado la atención porque emigraron muchos naturales de Fuente de Cantos. En realidad hay de casi todas las zonas de España y por ejemplo de la actual Andalucía, hay pobladores de todas las provincias, pero sin duda, aparte de la zona onubense, es Sevilla quien se lleva la palma, algo muy natural porque allí autorizaban en la Casa de Contratación a los pasajeros y, por lógica, habría recomendaciones y sobornos para incluir a alguno en una expedición de conveniencia, aún cuando, una vez en el destino, podrían utilizar alguna forma de marchar para otro lugar.
                                                Ángel Custodio Rebollo

FRANCISCO DE MONSALVE


En las “noticias adquiridas” del “Huelva Ilustrada” editado en el año 1762,  y en un detalle sobre los hijos ilustres en la linea eclesiástica nacidos en Huelva, se dice: * Merece aquí lugar el Sr. D. Francisco de Monsalve, Dean de la Santa Iglesia Patrialchar de Sevilla, que, parece, nació en esta Villa, hijo del Sr.D.Luis de Monsalve, y nieto de los señores D. Francisco Velásquez y Doña Isabel Alvarez, naturales de Huelva. Murió en Sevilla a 25 de octubre del año 1641*

Dean de Sevilla, que solicitó y promovió la canonización de Fernando II el Santo

CRISTOBAL RODRÍGUEZ, DE LEPE


Nos gusta buscar los nombres de esas personas que aun cuando no lo supieron influyeron en el carácter y forma de actuar de muchos onubenses, aunque ellos no pudieron reconocerlo.
Eran auténticos luchadores que embarcados en una cáscara de nuez, porque los barcos que ellos llevaban eran como una cáscara de nuez en una bañera, iban desde España a América para ganar un sustento que aquí no conseguían en mucho tiempo y por ese afán de aventura que siempre han tenido los onubenses.
Huelva dio muchos hombres para la aventura americana, pero uno de los pueblos con mas tradición marinera en  nuestra costa es Lepe, y Cristóbal Rodríguez era natural de Lepe, hijo de Juan Rodríguez y de Ana Maria Fernández, y poco después de casarse con Catalina de la Feria se enroló como despensero en la nave Trinidad, de la expedición de Fernando de Magallanes que dio la vuelta al mundo, aunque Magallanes no llegó al final al encontrar la muerte en Filipinas.
Cristóbal Rodríguez fue de los españoles que murieron en la traición de la isla de Cebú.
Para los que no lo recuerden, se conoce por la Traición de la isla de Cebú, a una emboscada que el rey de aquella isla tendió a los españoles que estaban fondeados en su bahía, invitándolos con el pretexto de entregarles un regalo especial para el Rey de España. Cuando estaban los españoles en la comida,  el filipino ordenó a sus hombres que pasaran a cuchillo a todos los españoles que habían bajado, que según unos autores  fueron 24, otros dicen de 28 y hay quien llega hasta 32.
Los pocos que quedaban en el barco vieron desde lejos como asesinaban a sus compañeros, pero como eran tan pocos, nada pudieron hacer ante aquellas salvajadas  que veían en la playa,
                                      Ángel Custodio Rebollo

IBN HAZM


Su nombre completo era “Abu Muhammad Ali ibn Ahmad ibn Said ibn Hazm al-Andalusi al-Zahiri”, aunque todos los conocemos por “Ibn Hazm” que quiere decir “hijo de Hazm”.
Su abuelo Said que era natural de Niebla, era un cristiano convertido en musulmán  que emigró a Córdoba  donde se estableció. El hijo de Said y padre de nuestro Ibn Hazm, fue un hombre culto y tenido en gran estima entre la élite política y cultural cordobesa  que trabajó en el gobierno ocupando puestos de mucha responsabilidad, porque tenía un gran tacto para tratar y solucionar todos los problemas y le profesaba una gran fidelidad al Califa, llegando a ser Visir de Almanzor.
Creció pues nuestro Ibn Hazm en zonas palaciegas y su infancia transcurrió en el harem entre las mujeres de su padre, lo que sin duda influyó en su inclinación para escribir sobre el amor en muchas de sus importantes obras, especialmente en “El Collar de la Paloma” (Del amor y de los amantes), cuya influencia fue muy importante en la literatura de la época medieval.
Los reveses políticos a la muerte de su padre, que coincidió con el desmembramiento del Califato al iniciarse los Reinos de Taifas, le hizo huir de Córdoba casi como un vagabundo, muy culto pero también muy colérico, que se enfrentaba con todo y con todos para defender sus ideas, lo que le hizo que fuera encarcelado.
En 1123 al ser elegido Califa Abderramán al-Mustazhir, nuestro escritor fue nombrado Visir, cargo que solo disfrutó siete semanas, el Califa fue decapitado y él a la carcel. Entonces se inició su destierro y su refugio en la escritura, hasta que vino a residir a Mont Lisam, que es lo que actualmente se llama el sitio de Montijar, en término de Niebla, donde murió el 15 de julio de 1063.
                                                 Ángel Custodio  Rebollo.

BARTOLOMÉ LOPEZ, DE MANZANILLA.

La comarca del Condado de Huelva también aportó muchas personas a nuestro encuentro con el Nuevo Mundo, muchos aún siendo de nuestra provincia han quedado incluidos como de Sevilla, ya que al estar la Casa de Contratación en aquella ciudad, aprovechando la vivienda de un familiar o por otro medio, declaraban ser de aquella población con lo que a veces se aceleraban los tramites y se adelantaba la salida.
Del Condado era Bartolomé López, natural de Manzanilla, vecino de la jurisdicción de Guanajuato, hijo legitimo de Alonso Guillén y Ana Torres. En su testamento, de septiembre de 1628,  pidió que a su muerte le dieran sepultura en la iglesia del valle de Silao, en Nueva España, con misa cantada y ofrendas de pan, vino y cera, Posteriormente se oficiarían misas y novenarios por su alma. También donaba 100 pesos a Isabel Maldonado y otros 100 a Aldonza Guzmán. En casa de Aldonza vivía una española llamada Juana a quien dejó 40 pesos para que se comprara ropa. En Apasco, dejaba 200 para su prima Ana Franco, la esposa de Blas Sánchez Pichardo y 50 para cada una de sus hijas. A Manzanilla enviaba 500 pesos para sus hermanas Juana Franco y Ana de Torres, que según sus noticias estaban casadas y eran pobres, 100 para la viuda de Alvarado y sus dos hijas.
Como era un hombre al que los negocios que tenía por aquellas tierras le fueron bien, tenía en su poder algunos objetos que recibía como garantía de préstamos, como: un cintillo de oro del Licenciado de Guanajuato Agustín Márquez, otro de 45 esmeraldas de la mujer de Martín Montes y dos anillos de oro del ensayador de minas, Diego López del Campo. Estos objetos pedía en su testamento que se entregaran a sus propietarios cuando saldaran las deudas por las que lo había recibido en prenda.
Declaraba como bienes, un mulato criollo llamado Juan, natural de Nueva Galicia y dos negros procedentes de Angola, llamados Francisco y Miguel, a los que se concedería libertad el día de su muerte, con la obligación para Miguel de acompañar durante dos años a sus albaceas para indicarles quienes eran sus deudores, a los que conocía muy bien.
Nombraba como albaceas testamentarios a Francisco de la Puerta y Juan de Anguiano.
                                              Ángel Custodio Rebollo.

ANDRES DE TRUJILLO

El emperador azteca Moctezuma II era hijo del emperador Axayacatl, que sucedió a su tío Ahuitzotl en 1502. Su primera empresa al subir al trono, fue la victoria de Atlixco. Si bien en principio se condujo con mucha prudencia y contribuyó al desarrollo de la industria y el arte, degeneró en un mal carácter y despotismo. Tenía espíritu guerrero y venció a los guauhtemaltecas, a los mixtecas y a los zapotecas. Estaba en guerra constante con sus vecinos y conquistó Honduras y Nicaragua. Construyó una importante conducción de agua potable.
Pero cuando llegó Hernán Cortés en 1519 en la conquista de México. Moctezuma se le rindió y estuvo libre hasta que la guarnición española en Veracruz fue  asesinada  por los indígenas y Moctezuma fue confinado en su palacio.
Hay una anécdota relacionada con el encarcelamiento de Moctezuma relacionada con un personaje nacido en Huelva y aunque tiene tintes “escatológicos” no me resisto a contarla.
El personaje se llamaba Andrés de Trujillo y como dijimos antes había nacido en Huelva en el mismo año de la partida de la primera expedición de Cristóbal Colón, pero no se conoce la fecha de su llegada a Indias.
Durante el confinamiento de Moctezuma en su palacio, uno de los encargados de hacer guardia era Andrés de Trujillo, ya que estaba muy considerado entre la tropa por ser un hombre alto, fuerte y muy valiente. Durante su turno de guardia, Andrés se dedicaba a “expeler sus ventosidades”, con el consiguiente mal olor y sonoridad, que ocasionaba evidentes molestias al real prisionero, lo que motivó que Moctezuma se quejase repetidamente de la pestilente conducta de su guardián, quién por dicho motivo fue relevado de dicho servicio.
Trujillo participó también en la conquista de Tenochtitlan, donde fue como marinero de uno de los bergantines.
Hay constancia que en 1540 estaba en México y años después murió  luchando contra los indios.
Cuando Moctezuma fue liberado por Hernán Cortes y al estallar el levantamiento de los indios en Nueva España, el emperador hizo de mediador, por lo que fue apedreado por sus compatriotas, sin que quisiera defenderse.
                                                                     Ángel Custodio Rebollo.


                                     

ALONSO CABALLERO

Se llamaba Alonso Caballero, aunque hay historiadores que lo nombran como Alonso Hernández Caballero. Nació en Huelva y era hijo de Fernando Alonso y Catalina Pérez. Era maestre de la nao Santa Maria la Blanca en 1514.
El 25 de mayo de 1519, en unión de su hermano Diego y cuatro personas mas solicitan a Zuazo una licencia para ir a la Costa de las Perlas para buscar esclavos, que según parece era el principal negocio al que se dedicaba.
En 1519 abandonó Santo Domingo con rumbo a Cuba y vendió un barco a Francisco de Salcedo, que llevó a éste a sus refuerzos a Nueva España. Posteriormente Narváez le nombró maestre de la nao San Cristóbal, pero Velázquez le puso al mando de dos barcos que se prepararon y aprovisionaron muy bien y con mucho interés pero que cayeron rápidamente en manos de Hernán Cortés, quien después le nombró su “almirante” y le puso al mando de los barcos de Pánfilo de Narváez.
Regresó a Sanlucar de Barrameda, donde se quedó como mercader, comerciando en negocios de perlas con un hermano suyo que se había quedado en Santo Domingo.
Hay una referencia a él en 1523, donde se dice que es vecino de Sevilla y autoriza a García de Lerma, de Burgos, para que cobre 946.000 maravedíes, que valía cierto oro que había traído de América y que fue embargado, por orden del Rey,  para destinarlo a la guerra de Francia. Falleció tres años después de muerte natural.
                                                   Angel Custodio Rebollo.

lunes, 18 de febrero de 2013


AQUELLOS PERSONAJES.


Hace unos días estuve recordando con un compañero de colegio los personajes, que ya en su mayoría han desaparecido. Salieron incluso nombres que aunque los habíamos conocido hacía tiempo, ya incluso no nos acordábamos de aquello.

Uno de los personajes era el CAENA, un hombre alto y desgarbado que tenía un coche de caballos en la parada de la calle Bejar y sobre el que se hacían muchos chistes e incluso bromas pesadas, pero que era algo de aquella Huelva de pocos habitantes y menos recursos que formaba parte de nuestra vida diaria.

También salió a relucir ARTURITO, un buen hombre que le hacía los recados a las monjas de La Morana y que iba por la calle con una pequeña barra de hierro y sobre la punta de los dedos la hacía gira a una gran velocidad, con mucha habilidad porque nunca se le caía. Nunca molestó a nadie y también era de esas personas que formaba parte de la vida diaria.

En la esquina de la calle Berdigón con la de Alfonso XII había un bar que se llamaba El Tupi y allí era donde nos surtíamos de tabaco de contrabando que lo tenían tres o cuatro vendedores, pero como dos eran mudos, a todos los vendedores de tabaco de El Tupi les llamaban los  MUOS.

Mi amigo también me hablaba de RANCARREJA, pero a ese no lo recuerdo. Se dice que era un hombre muy ocurrente y que gastaba bromas, especialmente disfrazado en los días de carnaval, que eran la comidilla diaria  en los bares, tabernas y zampuzos, que había en cantidad en nuestra ciudad y donde todos los trabajadores se sentaban alrededor de los veladores para tomarse “media limeta” con una tapita de “chochos”.

Era una Huelva entrañable, donde todos nos conocíamos

                                                       Angel Custodio Rebollo

De la Garza, de Lepe


Todo empezó por un articulo publicado en Odiel Información, que fue reproducido en la revista en Internet “Somos Primos”. El articulo trataba sobre el fundador de Laredo, el Capitán Tomas Sánchez de la Barreda y Garza, que era descendiente de José Sánchez Ortega, nacido en Lepe en 1603.
Cuando se reprodujo este articulo en la revista de los Estados Unidos, empezaron a llegarme cartas de personas que tenían el apellido “De la Garza” en los mas diferentes lugares, Tamaulipas, México, Florida, California, Nevada y otros muchos que ahora no recuerdo,  pidiéndome si podría averiguar algo y si se conservaba algún documento sobre Marcos Alonso y su esposa Constanza de la Garza, que habían nacido en Lepe, sobre 1525.
A raíz de esto fui escribiendo una serie de artículos en las que detallaba lo que iba averiguando y puse en contacto a personas que llevaban el mismo apellido y que deseaban conocer algún dato complementario para completar su árbol genealógico.
Intenté averiguar los documentos que había en el archivo  civil y, lamentablemente, no encontré nada, ya que al parecer había sido expoliado por alguien durante la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX. Ya lo único que me quedaba era el Archivo Parroquial y prometí visitarlo, esperando conseguir lo que quería.
Hace unos días fui a Lepe y me entrevisté con el Padre Feliciano, Párroco de Lepe, que me dio toda clase de facilidades para el buen fin de mi objetivo pero, por desgracia, con los datos que poseo no se ha conseguido nada, ya que de algunos libros de ésa época, solo se conservan hojas sueltas y de otros no se conserva nada, porque fueron destruidos durante la Guerra Civil. No obstante no me doy por vencido y con los nuevos datos que obtenga procuraré hacer una revisión exhaustiva para ver de llegar a la meta propuesta, que cada vez está mas difícil.
De todas formas, este asunto me ha proporcionado una serie de contactos y muchos ya son amigos, con los que mantengo una correspondencia electrónica frecuente, incluso tratando los mas diversos temas.
Y lo mas curioso, es que averigüé que el noveno apellido de mi esposa es “De la Garza”.
                                                        Angel Custodio Rebollo.

domingo, 17 de febrero de 2013


Rodrigo Caballero y Llanes

La pasada semana hice una visita a Salamanca y, como siempre que visito esa hermosa ciudad, realice la oportuna parada en la Plaza Mayor. En ella, la Guía que nos explicaba las vicisitudes que sucedieron para la construcción de la Plaza, dijo que el impulsor-creador de la misma fue Don Rodrigo Caballero y Llanes, Conde de Francos.
Algunos de los componentes del grupo, saltaron rápidamente y corrigieron lo dicho por la Guía, ya que Rodrigo Caballero y el Conde de Francos, no eran la misma persona. Y es más, el tercer  Conde de Francos, que se llamaba      Jose del Castillo y Larrazabal, era Comisario Diputado de la comisión que se nombró en la reunión en que se aprobó la realización de la obra.
El tema quedó aclarado y continuamos nuestra cultural visita.
¿Quién era Don Rodrigo Caballero y Llanes?. Pues era un paisano nuestro, ya que había nacido el 5 de agosto de 1663 en Valverde del Camino y después de importantes cargos políticos en la Península Ibérica (Valencia, Barcelona, Betanzos, La Coruña, etc.),  a partir de noviembre de 1726 tomo posesión como Intendente General de Castilla en Salamanca, reinando Felipe V.
Él era originario de familia hidalga y estaba casado con Beatriz Enríquez de Guzmán, (de familia noble andaluza). Era Caballero de la Orden Militar de Santiago.
Al principio de su residencia en la capital salmantina, percibió la necesidad de construir una Plaza Mayor como las de otras ciudades españolas, más regular que la medieval existente, como eje central de la vida de la población.
Después de diferentes intentos, logró convencer a los componentes del Ayuntamiento de la necesidad de esa “plaza mayor” y el 9 de julio de 1728 fue aprobada su construcción,
El diseño de la Plaza fue asignada en el primer momento al arquitecto madrileño Alberto de Churriguera. Aunque en las diferentes fases y en los años de duración de las obras, intervinieron otros proyectistas, para finalizar esta magna y hermosa obra, que es orgullo de los salmantinos, y llevan razón.
La obra pasó por distintos periodos de enfrentamientos políticos, pero especialmente por la falta de recursos económicos, para hacer frente a los litigios  entre el Ayuntamiento y los vecinos, que pretendían obtener los mejores precios en las expropiaciones.
La Plaza Mayor que consiguió el ilustre valverdeño, fue declarada Monumento Nacional en 1935 y en 1973 es considerada Monumento Histórico-Artístico.
                    Ángel Custodio Rebollo

sábado, 16 de febrero de 2013

HOTEL ABADÍA DE LOS TEMPLARIOS




La Alberca

BEAS Y TRIGUEROS

Todo empezó en diciembre de 1342, cuando el rey Alfonso XI concedió a Juan de la Cerda, bajo privilegio rodado que se conserva en el Archivo del Ducado de Medina Sidonia, las aldeas de Beas y Trigueros,  pertenecientes al Condado de Niebla.
Juan de la Cerda era Infante de Castilla, Señor de Gibraleón, de Huelva, de Manzanares y de Deza. Sus padres fueron Alfonso de la Cerda y Mahalda de Narbona. Estaba casado con Maria de Portugal, hija del rey Dinis del País vecino.
Cuando falleció el Infante de Castilla, en la lectura de su última voluntad  una de las cláusulas decía:
“ Y para cumplir y pagar este mi testamento, como yo lo ordeno, hago mis albaceas y ejecutores de mi testamento a Gonzalo García de Gallegos, a fray Juan, mi confesor y a Juan Sánches d’Alcoas, mi vasallo, y apodéroslos en todos mis bienes muebles. Y mando que los vendan a cualquiera que mas dieren por ellos..Otrosí, que vendan a Trigueros y a Beas a quien mas diere por ellos, que sea natural del reino….”
Los albaceas se pusieron inmediatamente a la tarea de efectuar esa venta y pensaron que a quien mejor que al Condado de Niebla, a la que estos lugares habían pertenecido anteriormente
La oferta fue aceptada por el Concejo del Condado de Niebla y solicitada la oportuna autorización de la Corona, quién también la aceptó, fijándose el precio de la venta en cien mil maravedíes, de los cuales el rey hizo merced de la mitad, o sea cincuenta mil, quedando el resto a cargo del citado Concejo.
El 27 de mayo de 1346, y ante el escribano publico de Niebla, Pero Simón y en presencia del Concejo de Niebla, actuando como testigos García Fernández de Pinna, Sancho López Diacastillo, canónigo de Segorbe y Gonzalo Ruiz de Alcalá, que habían sido designados por Maria de Portugal para recibir el importe, fue otorgada la correspondiente carta de pago, que además fue suscrita por los albaceas testamentarios, Gonzalo García de Gallegos y Juan Sánches d’Alcoas.
Y ésta es la historia de cómo Beas y Trigueros, pasaron de nuevo a pertenecer al Condado de Niebla.
                                    Ángel  Custodio Rebollo

viernes, 8 de febrero de 2013


LA TORRE ALMENARA DE PUNTA UMBRIA

Entre las muchas torres de vigía que se conservan en la provincia de Huelva y que durante siglos prestaron ayuda en la defensa de nuestra costa, una de las mejor conservadas es la de Punta Umbría.
Desde no hace mucho tiempo es visitable, aunque ignoro que hay que hacer para poder acceder a su interior, porque allí no existe ninguna ventanilla para expedir los tickets o establecer algún control para esos menesteres,
Como mi apartamento es cercano a la mencionada torre, casi a diario la veo y hace unos días me detuve para contemplar la restauración que se le hizo en su día y, … ¡ horror¡, me fijé en el añadido que le han colocado en todo lo alto, de un estilo moderno, que no guarda similitud con su construcción y que desvirtúa la visión al contemplarla.
No sé quien hizo en su día la restauración, ni quien aprobó el trabajo ni quien lo pagó, pero a mi modesto entender y es la palabra de alguien que no es experto en este tipo de trabajos, que no acertó el restaurador al añadir el “pegote”.
Creo que el actual Ayuntamiento, aunque no es culpa suya porque la reparación es anterior a su mandato, debería tomar cartas en el asunto y estudiar una nueva restauración, estableciendo un diseño que se acerque mas al original.
Hay que reconocer que la plaza que rodea a la Torre, que se ha urbanizado muy bien y el complemento de los denominados Jardines de Lourdes, le dan a todo ese entorno mejor fisonomía que la que tenía hace poco tiempo. Debería completarse la obra.
                                       Ángel Custodio Rebollo

Ilustres Onubenses


Es curioso, la cantidad de gente importante, que ha dado la provincia de Huelva y que han ocupado cargos de responsabilidad y, al ser divulgado su caso solo en el ámbito local o comarcal,  son desconocidos a la mayoría.
Ahora con nuestras incursiones en Internet, algunas veces nos encontramos con la referencia a alguno de esos paisanos y nos da alegría conocer, lo que hicieron,  que fueron, o la proeza que protagonizaron.
Ayer, indagando para otro tema, me encontré con Juan Gualberto González Bravo, que nació en Encinasola el 11 de julio de 1777 y cuando fui consiguiendo datos biográficos me entusiasmé leyéndolos.
Juan Gualberto González Bravo, que era nieto del escribano del Cabildo de Encinasola, hizo sus estudios en Badajoz y Sevilla y paso a ejercer cono Letrado en la Real Audiencia  al mismo tiempo que impartía clases en la Universidad de Sevilla.
Expresó sus deseos de marchar a la América colonial y fue nombrado Oidor de la Real Audiencia de Guatemala, de donde, después de cinco años, regresó a España ya que había sido nombrado Fiscal del Supremo Consejo de Indias.
Su labor fue premiada por el Rey Fernando VII, que le nombró en 1833 Ministro de Gracia y Justicia, cargo en el que fue relevado el 16 de enero de 1834, después de la muerte del Monarca. Más tarde fue elegido como  miembro del Congreso de los Diputados, por la provincia de Huelva, por la que posteriormente fue designado Senador.
Era muy destacado como hombre de letras, lo que reconocía la Real Academia Española que lo incluyó en el “Catalogo de los Escritores que pueden servir a la Autoridad”. A esto se unía  su afición a la música en la que interpretaba obras clásicas con su violín. A todo ello se sumaba su prestigio como político y jurista.
Nunca  contrajo matrimonio y fue cuidado en su vejez por una ahijada hasta noviembre de 1857 en que murió. Su última voluntad fue que su entierro fuese  sencillo  y sin ninguna solemnidad.
Su testamento donde expresaba su intenso amor por Encinasola, benefició al pueblo con una cantidad importante para que se realizasen obras de utilidad.
                                      Angel Custodio Rebollo

GAZETA DE AYAMONTE


Tengo en mis manos una reproducción de la “Gazeta de Ayamonte” del miércoles 14 de noviembre de 1810 y cuyo original se encuentra en la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional en Madrid.
Eran días en que toda España estaba en pié de guerra contra las tropas napoleónicas y había una falucho cañonero llamado “Ayamonte”, que según informe del Comandante de Marina, Cosme de Carranza, hacia aguas por todos lados y después de efectuar varias singladuras de protección, estaba materialmente casi para desguace, pues ni su pequeño cañón se podía utilizar.
Como estaban muy mal de dinero, el Comandante de Marina e invocando el deber patriótico de todos los individuos de la Maestranza de la Matricula de Ayamonte, les pidió que aportaran su trabajo para poner en buen funcionamiento el falucho, a lo que accedieron de buen grado.
La operación fue un éxito y el barco estuvo de nuevo dispuesto para navegar y proteger a Ayamonte de incursiones por el mar. La Junta Suprema Militar de Sevilla, agradeció la colaboración de los carpinteros y calafates y ordenó que los nombres de estas personas fueran publicados en la Gazeta de Ayamonte para general conocimiento.
Esta relación era la siguiente; Maestro mayor y Cabo Fernando González; José González, Francisco Higinio Domínguez, José Franco Garrido, Antonio Neto, Manuel López, Antonio Hernández, Francisco Garcés, Francisco Zamudio, José Zamudio, José Hernández, Juan Franco Garrido, Manuel Sánchez, Francisco de los Reyes, Antonio Andrada, Antonio Martín y Manuel González.
Me alegraría que cuando lea estas líneas alguien de Ayamonte, reconozca en estas personas a alguno de sus antepasados.
                                         Ángel Custodio Rebollo