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lunes, 22 de abril de 2013


Fray Andrés de Moguer.

He conocido muchos datos de Fray Andrés de Noguer, por  libros de Diego Ropero Regidor, a quien considero una autentica autoridad en la materia.  Ayer cuando leía una carta que el dominico moguereño escribía en diciembre de 1554 al Presidente y Oidores del Consejo de Indias, presentando sus quejas por el avasallamiento que sufrían los conventos de su Orden por los de los frailes franciscanos, me dispuse a revisar los datos biográficos que poseía, para recordar quien fue, entre los muchos que llegaron a America para evangelizar a los naturales.
Había nacido en Moguer, aún cuando no he podido conocer la fecha, pero si que sus padres eran hidalgos y que fue a estudiar a Salamanca, donde muy pronto profesó en la Orden de Santo Domingo,  continuando sus estudios de Artes y Teologia, en Italia..
A su regreso de Roma, fray Domingo de Betanzos lo eligió para que le acompañara a Nueva España, en el convento de Santiago, donde aprendió muy rápidamente la lengua nativa, convirtiéndose en un eclesiástico importante en México.
Pasó por los conventos de Puebla y Oaxaca, y a su regreso fue nombrado confesor del virrey Antonio de Mendoza, y unos años después, Francisco Tello lo designo como calificador del Santo Oficio.
En 1576 la Puebla de los Ángeles fue invadida por una epidemia de peste y allá fue fray Andrés de Moguer a colaborar con los enfermos, logrando hacer una magnifica labor hasta que fue extinguida la enfermedad. De allí pasó a Atzcapuxalco, donde aun persistía la epidemia.
Fray Andrés, que para ayudar a los indios y facilitarles alimentos, había vendido todos sus libros, poco pudo ejercer su labor humanitaria, porque días después de su llegada  a Atzcapuxalco. fue atacado por la enfermedad, por lo que decidieron su inmediato traslado al convento de México, donde llegó muy débil y murió al poco tiempo.
Fray Andrés de Moguer dejó escritos varios libros, muchos de ellos dedicados a los frailes de su Orden sobre sermones traducidos a la lengua mexicana. También escribió un relato biográfico  de la vida de Fray Domingo de Betanzos, fundador de la provincia de los dominicos en Santiago de México, que fue quien le había llevado a Nueva España.
                        Ángel Custodio Rebollo

lunes, 15 de abril de 2013


LOS BAKRIES

Al-Andalus, la gran región conquistada por los árabes, fruto de las luchas internas y en muchos casos fraticidas, comenzó a desmembrarse allá por el año 1031 y surgieron por toda nuestra Andalucía unos pequeños reinos de taifas que gobernaban pequeños territorios, como ocurría con el reino e los Bakries, que era la familia que se había ubicado en Huelva y que abarcaban hasta los límites del reino de Niebla y por el norte hasta la zona de nuestra sierra.  Es difícil delimitar lo que abarcaba cada reino, porque los límites eran muy aleatorios.
Los Bakries eran personas de una amplia cultura, prueba de ello que perteneciente a esta familia era “Ibn al-Bakri, el mas importante geógrafo de la Andalucía musulmana.
El “wali” y señor de Huelva en el Califato de Córdoba era “Abd al-Aziz al-Bakri” que se proclamó soberano en el 1012, fijando su residencia en la isla de Saltés, donde durante cerca de cuarenta años vivió en la paz y tranquilidad de estas tierras.
El soberano bakrie  era hombre más político que guerreo y procuraba huir de enfrentamientos procurando arreglarlo todo con tacto diplomático.
Las tierras de Huelva eran y son muy aptas para la agricultura, el clima también ayudaba a los cultivos. En la parte norte existían excelentes  minas y la riquezas pesqueras eran también importantísimas, por lo que “Abd al-Aziz al Bakri” procuraba pasar desapercibido entre sus hermanos de raza.
Llegó, cuando el conquistador sevillano “al-Mutadid” ya había conseguido gran parte de la región, a felicitarle y recordarle su antigua amistad familiar, ofreciendo entregarle su reino cuando fuera necesario, a lo que accedió el sevillano, gozando el Bakrí de un mayor tiempo de paz y tranquilidad.

                                   Ángel  Custodio Rebollo.

San Miguel del Arca del Buey
El pasado sábado, 6 de abril, se cumplieron quinientos cincuenta y cinco años de la redacción de la carta fundacional de San Miguel del Arca del Buey, para ubicar un núcleo de población en la costa onubense. Con ello se cumplía una orden de Don Álvaro de Zúñiga, Señor de Gibraleón y en cuyas posesiones estaban los terrenos donde se pretendía situar el nuevo caserío..
Zúñiga pretendía crear un enclave  en una zona que estaba desprotegida y que era el lugar de los frecuentes desembarcos de los,piratas y corsarios berberiscos que tenían atemorizadas a las poblaciones del interior con sus saqueos y violaciones.
Para apoyar la defensa de la población, se construyó un Castillo, que coordinado con las torres de almenara cercanas (Punta Umbria y Marijata ) contribuían para defenderse de los atacantes turcos y berberiscos.
Los  primeros pobladores eran pescadores y marineros procedentes de Castilla y algunos de Portugal, pero la frecuencia de los ataques y la crueldad que en algunos momentos usaban los piratas, hizo que paulatinamente los habitantes fueran abandonando San Miguel para vivir en otros lugares más tranquilos. Tal fue la frecuencia de los ataques que en 1597 San Miguel del Arca del Buey quedó totalmente despoblado, por lo que el Duque de Bejar, propietario de aquella zona, ordenó en enero de 1651, a José Hermosilla, Corregidor y Justicia de Gibraleón, que se hiciese cargo de dicho caserío y que a partir de entonces  pasase a depender de Cartaya., que era la población más cercana.
Pero fue el célebre terremoto de Lisboa de 1755, el que produjo enormes daños a la población destruyendo la iglesia con su torre. Con los restos de las edificaciones y las ruinas del Castillo, en 1861 se construyó el antiguo faro
San Miguel del Arca del Buey y para defender y controlar la desembocadura del Rio Piedras, fue de nuevo repoblándose, creándose un nuevo caserío, principalmente de pescadores y que ha llegado a nuestros días con su nuevo nombre, El Rompido, que actualmente es un enclave muy  importante para el turismo onubense.
Desde 1804 hasta 1808, San Miguel del Arca del Buey, igual que Huelva, Cartaya,  ,Ayamonte, San Juan del Puerto  y muchos pueblos de nuestra actual provincia, formaron parte de la “Provincia y Consulado Marítimo de Sanlúcar de Barrameda”.
                              Ángel Custodio Rebollo

lunes, 8 de abril de 2013


ESCLAVITUD

Cuando veo en la televisión a esa pobre gente que en pateras intentan llegar a nuestras costas de Huelva, viene a mi recuerdo lo que sería a partir del siglo XV el tráfico de esclavos africanos para América.
Aunque ya había comercio de esclavos negros que llevaban desde la parte norte de África para los mercados asiáticos, por esta parte de Europa la primacía la tienen los portugueses, ya que en 1432 el navegante portugués Gil Eanes trajo la primera remesa de esclavos africanos y desde entonces uno de los importantes negocios fue para ellos el trafico de personas que hacían primero entre África y la Península y también con las islas Madeira y Azores, ampliándolo después a Brasil
Era tal la importancia que adquirió este comercio, que se creó por el jesuita Antonio Vieira, la Compañía General de Comercio de Brasil, dedicada a este degradante tráfico.
Le siguieron otras nuevas asociaciones porque el negocio era muy “lucrativo”, como la Compañía del Estado de Maranhao en 1679, la de la Costa de África en 1723, y otras más de Pernambuco y Paraibas.
Procuraban llevar hombres y mujeres fuertes que capturaban en zonas africanas cercanas a la costa, y en condiciones infrahumanas los transportaban hacinados en las bodegas hasta el recién descubierto Nuevo Mundo,  con el agravante que a los que no resistían la dureza del viaje, cuando los veían muy enfermos e inservibles, los arrojaban al mar.
Los gobiernos de España, Francia, Holanda y especialmente Inglaterra, se beneficiaron mucho de este comercio de seres humanos
El primer esclavo negro que pisó territorio americano fue Estevanico, que iba al servicio del Capitán Andrés Dorantes, de Gibraleón y que partió con la expedición de Pánfilo de Narváez. Hay que tener en cuenta que el Duque de Bejar tenía en Gibraleón un importante mercado y al ser el padre del Capitán Dorantes el administrador de los bienes del Duque, tendría facilidad para conseguir que uno de los mejores esclavos fuera para su hijo.
Pero fue Inglaterra la primera que convirtió este  tráfico en comercio de estado, comenzando en el reinado de Elizabeth I, la Reina Virgen, y  el primer comerciante de “esta mercancía” y por cuya heroicidad fue premiado con un titulo nobiliario, fue John Hawkins.
                       Ángel  Custodio Rebollo


Publicado en Odiel Información de Huelva, el 18 de febrero de 2009

jueves, 4 de abril de 2013


 MOGUER


Localizando documentos que narren de alguna forma la historia de nuestra provincia, hoy he encontrado uno que se refiere a Moguer, población con la que me unen muchos lazos familiares y recuerdos de mi niñez.
Trata de la donación por el rey Alfonso XI,  de Moguer al Almirante Jofre Tenorio, Este hecho lo conocíamos, pero la lectura del documento, nos ha resultado interesante y creemos que puede importar a quien no lo conozca.
Después del preámbulo con la presentación del Soberano, el texto dice así: “…queremos que sepan por este privilegio como nos, queremos hacer bien y merced a  vos Alfonso Jofre de Tenorio, nuestro Almirante Mayor de la mar y Guarda Mayor de nuestro cuerpo, por los muchos buenos servicios que hicisteis al rey don Fernando, nuestro padre que Dios perdone, e hicisteis y haréis para nos cada día, damos a vos y a Elvira Álvarez, vuestra mujer, la aldea de Moguer, que es en el término de Niebla, con todos los pechos y derechos y fueros que nos habemos y debemos y con todos sus términos, estos que se siguen: Desde el Rio Tinto a la higuera de la Legua y desde a las Eras Viejas, cerca de la Mezquita y desde la  Argamasilla al Tenbro y a los forrajes de Valbuena y a las aguas de Martín Suares y a la Falconera y de a la Majada de los Albarranes y al charco de Juan Ballón y a la Majada de la Beata, y al cerro de Molrra y de y al Pino Rosado y al Arenilla, que es en el camino de las lagunas de Palos y a la cañada de Julián Pérez y al puerto de Ramos y mojón cubierto, a Sant Estevanos y desde, a Rio Tinto agua salada.”
Después de esta exhaustiva descripción de términos, cuyas denominaciones, algunos con pequeñas variaciones, aún se conservan, continua el documento mandando al Concejo de Moguer, sean obedecidos tanto el almirante como su mujer, por hombres y mujeres, cristianos, judíos o moros.
Y continua: “Otro sí, para hacer mas bien y mas merced, tenemos por bien que se haga mercado en el dicho lugar de Moguer una vez cada semana, y este dicho día que sea domingo y no otro día ninguno”
Este privilegio se firmó en Sevilla el tres de octubre de mil trescientos setenta y uno.
                                    Ángel Custodio Rebollo