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jueves, 30 de mayo de 2013

TRATADO DE ALCOUTIM

Año 1371.  En aquella época era normal que los reinos de Portugal y Castilla estuviesen guerreando. El portugués Fernando I había entrado en Galicia arroyándolo todo y el castellano, Enrique de Trastamara, le respondió con fuerza, lo que le hizo retroceder a Oporto y después a Coimbra, al mismo tiempo que el rey castellano cercaba Guimarâes y Braga.
Total, que dijeron ya está bien de tirarnos los trastos a la cabeza, vamos a firmar la paz y vinieron al sur. Fue en Alcoutim donde hace hoy 639 años, (era el 31 de marzo de 1371), se sentaron ante una mesa para firmar las condiciones por la que se establecería la paz.
El rey Fernando I, llamado el Hermoso, y Enrique II de Castilla. Acordaron que se respetarían ambos países y contrataron la boda del Fernando con la hija de Enrique, Beatriz de Trastamara, quien recibiría como dote Valencia de Alcantara, Alariz, Ciudad Rodrigo y Monterrey.
Fernando el Hermoso, que era un ligón de cuidado y veía una enagua y los ojos le bailaban, estando a la espera de celebrar la boda, conoció a Leonor Teles, una sobrina del Conde de Barcelos y de Ourem, descendiente de la mas ilustre nobleza peninsular y que en Portugal era el jefe de la alta nobleza portuguesa.
Leonor Teles estaba casada con Joâo Lourenço da Cunha, Señor de Pombeiro, de quien tenía un hijo, pero a Don Fernando le importó poco, y después de una serie de pequeños altercados, huyó con Leonor a Oporto y se casó en secreto con ella, haciéndolo publico  en mayo de 1372, así como la dote que había asignado a la nueva reina de Portugal; Vila Viçosa, Abrantes, Sintra, Almada, Frielas, Mercês, Unhos, Torres Vedras, Alenquer, Óbidos, Atouguia y Aveiro.
Este incumplimiento alteró de nuevo los ánimos y con la ruptura de ésta alianza; Castilla seguiría fiel a Francia y Portugal fomentó su adhesión a Inglaterra, cuando los dos países mantenían la llamada “Guerra de los Cien años”.
Para conmemorar la firma de este Tratado, que duró poco, hace unos años se hermanaron las poblaciones fronterizas de Alcoutim, en Portugal y  la española Sanlucar de Guadiana, (que en tiempos se llamó Sanlucar de Alcoutim) suscribiendo el documento de hermanamiento en un barco fondeado en el río Guadiana, al que tuve el honor de asistir.
                                  Angel Custodio Rebollo


Boticas en los Monasterios

Con el cristianismo aparecieron las ermitas, abadías, conventos y monasterios. En estos últimos, con el recogimiento, ya que las reglas eran mucho mas restrictivas, nacieron las boticas de estos cenobios, que eran aposentos de mas o menos capacidad,  regidos por un monje que se ocupaba de investigar y confeccionar las medicinas propias de los conocimientos de la época y al mismo tiempo atendían a enfermos y necesitados que acudían a los monasterios pidiendo ayuda para remediar sus males.
Además de las medicinas, los boticarios que actuaban como magos, creaban licores que eran utilizados para muchas dolencias y cuyas formulas mantenían en el mas absoluto secreto, porque eran los que daban prestigio a cada cenobio. Muchas aun se fabrican, aunque a través de empresas privadas a las que las Órdenes vendieron las formulas
Hoy han desaparecido la mayoría de estas boticas, algunas se conservan como museos de la farmacia, no solo por las formulas magistrales que entonces ejecutaban, sino por las herramientas que utilizaban para su trabajo y por el botamen donde se guardaban las materias primas.
Las ordenes religiosas tuvieron un gran papel en la elaboración artesanal de los medicamentos y como los monjes destinados a este fin, eran personas consideradas muy instruidas científicamente, en las escuelas monacales, además de preparar a los monjes para cumplir sus deberes sacerdotales, eran instruidos con conocimientos, lo mas amplios posible, de medicina, que no solo se entregaban a los indigentes que iban al monasterio implorando ayuda, también y de acuerdo con la fama de cada uno, eran solicitados por nobles y reyes para calmar sus sufrimientos. Aunque, a veces, poco se conseguía.
Pero este dato no lo había conocido antes, en el Monasterio de la Rábida, al parecer, también existía botica y supongo que el fraile destinado a esta labor sería el Padre Marchena, que por los conocimientos que nos dicen tenía, le creo el más apropiado para ello.
                                       Angel Custodio Rebollo

                                         

martes, 28 de mayo de 2013

Lepe Beach

Si a usted le dice alguien que va al aeropuerto porque va a la playa de Lepe, usted pensará que aquella persona está un poco mal de la cabeza, porque desde Huelva hasta Lepe, solo hay unos cuarenta kilómetros por carretera y desde Lepe a la playa de La Antilla, cinco kilómetros más.
Pero no, quien le dice eso está perfectamente de facultades mentales y a la playa que va es a “Lepe Beach”, en el sur del Reino Unido, cerca de Southampton.
Hay tres poblaciones con el nombre de Lepe, que yo sepa, una en Huelva, que es la nuestra, otra en Tenerife y una tercera, en el condado de Hampphire, en Inglaterra.
Hoy hablaremos de esta última y que al parecer fue fundada en época de los romanos, que según dicen había un camino romano que iba de Lepe a Eling, cerca de Southampton  En viejos mapas de 1575 aparece el nombre de Lepe, y se cree que formó parte de Exbury, ya que esta zona se denominaba “Señorío de Exbury y de Lepe”
La tradición dice que la aldea de Lepe, fue destruida por una gran tormenta a principios del año 1703..
Por su buena situación, en 1744 el Ministerio de Marina Inglés decidió crear un astillero en la zona, (en la que los pescadores tenían un importante comercio de ostras), en el que se construyeron importantes barcos de la época, como HMS Greenwich en 1747, el HMS Fowey en 1748 y el HMS. Europa en 1765.
Con la llegada del ferrocarril, esta zona marítima fue decreciendo en importancia y se destinaron las instalaciones existentes para crear un destacamento de Guardacostas, ya que había mucho contrabando en la región..
Pero cuando Lepe tuvo verdadero protagonismo en la historia fue cuando en 1943 el Almirantazgo requisó el puerto para establecer una base para la invasión de Normandía en el Dia D. Incluso fue utilizado como lugar de fabricación secreta de barcazas para la operación de guerra. Aún existen vestigios de aquella época.
Actualmente es una zona de turismo con una playa que tiene arena en las mareas bajas y cuenta con infraestructura hotelera  Según dicen es uno de los mejores lugares para practicar el naturismo.

                      Ángel Custodio Rebollo

sábado, 25 de mayo de 2013

DE APELLIDO; ALMONTE


Hace poco tiempo mencioné en un pequeño articulo en este periódico (Odiel Información), a los Almonte, una familia, al parecer criptojudía, que procedente de la población del mismo nombre en nuestra provincia, se estableció en Sevilla, en principio protegida por el Duque de Medina Sidonia y llegaron a alcanzar importante notoriedad entre la sociedad hispalense del siglo XVI.
Todo lo inició Diego García Domonte, hijo de los Señores de Pazo da Veiga en Lugo, y que cuando finalizó la guerra de Granada, adonde había venido a luchar al lado de los Reyes Católicos, decidió residir definitivamente en Andalucía, montando negocios de bodegas de vinos y aceites en Almonte, con la base económica que le había facilitado su padre. A poco de estar en nuestras tierras, cambió su apellido Domonte por el de Almonte,
Aquí conoció a una almonteña, Leonor Calvo, con la que contrajo matrimonio, del que nació un hijo varón.
Dada la gran importancia que adquirió Sevilla para los negocios,  después del Descubrimiento de América, decidió la familia marchar a la capital hispalense y establecerse para exportar sus productos a la Indias, con lo que muy pronto acumularon una importante fortuna., logrando con ello formar parte de la sociedad sevillana.
Paulatinamente fue aumentando la familia y se fueron repartiendo el trabajo unos permaneciendo en Sevilla y otros realizando frecuentes viajes a  Panamá y Perú donde tenían base de operaciones. Tuvieron varios socios, principalmente el moguereño Juan de la Barrera e incluso participaron en los negocios de perlas de Rodrigo de Gibraleón..
Los Almonte adquirieron mucha importancia en los negocios con el Nuevo Mundo y como la familia era ya muy numerosa,(algunos matrimonios tenían hasta 13 hijos), se repartieron el trabajo, estando unos en Sevilla, otros en Perú  y en Panamá, aunque siempre había mas de uno navegando.
Resultaron muy buenos políticos y fundaron poblaciones, defendiéndolas cuando eran atacadas por los piratas o tribus hostiles, por lo que también adquirieron compromisos militares.
Al final los Almonte ingresaron en la nobleza, aunque eso no impidió que alguno fuera condenado por la Inquisición, aunque solo fuera en efigie.

                            Ángel Custodio Rebollo

Eran serranos

La mucha gente que fue para América en los primeros años, aunque en los libros les llaman conquistadores, creo que deberíamos llamarles aventureros, ya que en las condiciones que partían para el Nuevo Mundo, el porcentaje de llegar al final del viaje en buen estado, era como una lotería. Los barcos eran autenticas cáscaras de nuez en la inmensidad del océano, estaban sometidos a tempestades, huracanes y tormentas, ataques de los piratas y la alimentación tampoco era muy allá, por lo que hemos de considerar que  aquello era una aventura.
Las personas habituadas a la navegación de los pueblos costeros de la provincia de Huelva, era lógico porque tenían fama de ser muy buenos navegantes, pero para los de tierra adentro, como la zona de nuestra sierra, no creo fuera lo mismo, ya que algunos en aquella época, solo habrían visto un barco en los libros.
Si embargo fueron muchos los que por necesidad o por osadía, se atrevieron a cruzar el Atlántico, incluso con toda su familia, como por ejemplo, Francisco Hernández, de Cortegana, el hijo de Hernán Domínguez, que junto con Teresa Rodríguez, su mujer, y su hija Isabel partieron el 7 de mayo de 1539 con destino a Nueva España.
Pero ese mismo día, también embarcaron con el mismo destino, Domingo Vázquez, hermano de Francisco Hernández y la hija de Francisco Gómez y de Maria Gómez, también vecinos de Cortegana y que está inscrita como “Francisca de Cortegana”.
Partieron de los diferentes pueblos, y así tenemos que de Aroche, el 18 de febrero de 1538 marchó  Martín de Vera y el 27 del mismo mes lo hizo Hernán Vázquez, ambos fueron con destino a La Florida.
Otras veces, cuando salían de la misma población y con idéntico destino, marchaban juntos, como hicieron Luís Varela y Francisco Romano, de Aracena, que el 28 de abril de 1534 fueron para el Perú. También de Aracena, partió el Capitán Francisco de Medina, que se enroló en la tropa de Hernán Cortés y que murió en la batalla de Jicalango, luchando contra los indios, ó Juan de Castilla, hijo de Ruy Martínez de Castilla y de Catalina Martines, que en marzo de 1534 marchó a Tierra Firme.
Gran parte de la serranía de Aracena, pertenecía en aquella época al Arzobispado de Sevilla y eran aquellos pagos del dominio de la Ciudad hispalense, por lo que muchos figuran en los documentos como sevillanos, perdiendo la mención de su procedencia original en los registros oficiales.
Pero hay otro detalle por el que es muy difícil localizar a vecinos de los pueblos de nuestra sierra en los asientos de partida, porque era frecuente, con objeto de obtener mayor facilidad para conseguir el embarque, que los que estaban interesados en marchar, fueran a esperar la autorización a Sevilla a casa de algún familiar y así al registrarse constaban como vecinos de aquella población.
También fueron serranos en la expedición de Fernando de Magallanes que dio la vuelta al mundo, como fue Juan de las Torres, que había dejado en su pueblo, Almonaster la Real, a su esposa Juana Serrano. Desgraciadamente falleció en el combate de Mactán el 27 de abril de 1521.
Otro que partió en la expedición de Magallanes, fue Lázaro de Torres, que era hijo del Físico de Aracena, Pedro Alonso. Marchó como “sobresaliente” en La Trinidad y bajo a tierra en la escala que hicieron en Tenerife, al parecer autorizado por Magallanes, siendo sustituido por Hernán López.
Los religiosos, clérigos, canónigos o frailes, fueron muchos los que eran procedentes de la sierra onubense, pero como en los registros, la mayoría figura solo con el lugar del convento del que han partido, son materialmente imposibles de localizar.
No obstante si tenemos datos de Juan Fernández, el hijo de Bartolomé Hernández y de Maria Gutiérrez, clérigo, natural de Cortegana,  que fue autorizado para viajar el 4 de septiembre de 1527
Algunos volvieron, pero lamentablemente muchos se quedaron o murieron en el Nuevo Mundo e incluso fallecieron en el viaje de regreso, porque no lo lograron resistir,  eso hace lo que comentábamos al principio que los que partían no eran conquistadores, eran aventureros.

                              Ángel Custodio Rebollo Barroso.

viernes, 24 de mayo de 2013


Luisa de Gusmâo.  Reina de Portugal

El 13 de octubre de 2013, se cumplirán cuatrocientos años que nació en el Castillo de Huelva, Doña Luisa Francisca Pérez de Guzmán y Sandoval, hija de los Condes de Niebla, Manuel Alonso Pérez de Guzmán el Bueno y Juana de Sandoval,  y que años después, por su matrimonio con Don Juan,  el  Duque de Braganza,  se convirtió en Reina de Portugal.
Fue bautizada por el Vicario General del Arzobispado de Sevilla, Diego Muñiz de León el jueves 24 de octubre de 1613, en la Iglesia de San Pedro de Huelva.
Doña Luisa tuvo tres hijos que ciñeron la corona real, Alfonso que fue vigésimo segundo Rey de Portugal; Pedro, vigésimo tercer Rey de Portugal y Catalina  que por su matrimonio con Carlos II fue Reina de Inglaterra.
Fue una mujer enérgica que tuvo que ayudar mucho a su marido para obtener el trono de Portugal, que por las muchas revueltas que entonces había contra los españoles estaba próxima a desarrollar una guerra civil. Estas revueltas internas estaban provocadas por la política de Felipe IV y su principal consejero el Conde Duque de Olivares, tío de Doña Luisa, que tanto con Portugal como con Francia y Cataluña, llevó siempre unos criterios equivocados.
A la muerte de su marido en 1656 y al ser menor de edad su hijo Alfonso que es quien heredaría la corona, Doña Luisa por mandato testamentario fue durante años Regente del País que gobernó con mano firme y acertada. Cuando su hijo cumplió los dieciséis años,  dadas las intrigas palaciegas que difundían en la Corte los amigos de Alfonso, especialmente los genoveses hermanos Conti a los que la Reina desterró a Brasil,   Cansada por tan dura lucha, entregó el poder a su hijo y ella se retiró a un convento carmelita, abandonando toda clase de política y dedicándose a una vida espiritual hasta que falleció.
                                               Ángel Custodio  Rebollo


miércoles, 22 de mayo de 2013


Es otra historia

Siempre y en mis pequeños escritos siempre he defendido la importancia que tiene para los onubenses el conocer su historia. Ahora, con la reforma en la educación que ha propuesto el Ministro Wert, yo tenía esperanza que en las susodichas reformas, que nos darán que hablar durante bastante tiempo, se incluyera algo sobre las historias locales, ¡pero no¡, este capítulo no está incluido.
Vivo en una calle que es como un examen de reválida para todo el que la escucha. Cuando digo la calle Argantonio, todos me dicen, ¿Antonio?. Les tengo que rectificar, Argantonio, y a continuación largo mi pequeña retahíla para que sepan quién era el personaje: Angantonio es un mítico  rey de Tartessos y que la leyenda dice que vivió seiscientos años, lo que me hace pensar que Argantonio era el “apellido” y fueron varios los de la familia Argantonio que se fueron sucediendo.
Es una pena que, con la riqueza de personajes y hechos que tenemos o han sucedido en nuestra querida Huelva, pocos sean los que serian capaces de contestar a alguna pregunta sobre ellos.
Huelva tiene y ha tenido historia. Solo hemos de recordar que de aquí partió uno de los acontecimientos más importantes de la historia universal: El Descubrimiento de América.  Eso da pié para mencionar muchos de los nombres de los que fueron, a conquistar, a evangelizar, a investigar, como colonos, como marineros, como militares, como labradores, como clérigos, en fin, que marcharon allí muchos onubenses y, algunos hasta se quedaron, aunque lamentablemente, también fueron bastantes los que  murieron.
Muchas veces he preguntado quienes eran los conios, Rodrigo Caballero, Doña Betanza o Fray Álvaro Pais y me han mirado con cara, como si yo estuviera “pirao”.
Creo que haríamos un favor a nuestros descendientes si les diéramos a conocer esos datos, porque además de enriquecer sus conocimientos, contribuiríamos a divulgar unos antecedentes que, desgraciadamente, se van olvidando.
Apliquémonos la frase que un dio dijo Helmut Kohl; *Un pueblo que no conoce su historia, no puede comprender el presente,  ni construir el porvenir.*
                    Ángel Custodio Rebollo

domingo, 12 de mayo de 2013


De Lepe para América


Aparte de Palos de la Frontera, de donde partieron las tres carabelas de Cristóbal Colon el 3 de agosto de 1492, si hay un pueblo vinculado a la colonización en América ese es Lepe. De Lepe fueron muchas familias, unos como soldados, otros como comerciantes o mercaderes y los mas como colonos.
Por eso, si sus ancestros iniciaron su andadura desde Lepe, puede que estos datos les sean de utilidad. El archivo que transcribo a continuación  comprende desde el año 1511 hasta el 1555 y es como sigue:
La primera que tengo es una mujer, ANA DIAZ, viuda de Diego Sánchez, tonelero, hija de Juan Mercader y de Isabel Bernal, vecinos de Lepe y que marchó el 8 de marzo de 1511.
Al año siguiente, el 29 de marzo, partió DIEGO MARTINEZ, calafate, hijo de Diego Martínez, también calafate y de Violante Rodríguez; que iba acompañado de su hijo DIEGO, todos vecinos de Lepe.
El 8 de abril de 1512 fue el hijo de Alonso de Molina, llamado DIEGO DE MOLINA, vecinos de Lepe.
ALONSO GOMEZ, vecino de Lepe, hijo de Hernán Gómez y de Catalina González, embarcó el 15 de diciembre de 1512
Otro Alonso, ALONSO MARTIN DE LEPE, hijo de Alonso Sánchez y de Catalina Martín, vecinos de Lepe, se fue el 15 de marzo de 1513.
ISEO HERNANDEZ y MARGARITA GONZALEZ, hijas de Sancho González y de Teresa Rodríguez, vecinas de Lepe, lo hicieron el 30 de septiembre de 1513.
Un grupo formado por FERNANDO ALIAS y ALONSO ALIAS, su hijos, vecinos de Gran Canaria y FRANCISCO QUINTERO, de Lepe, hijo de Juan Quintero y ANTONIO GONZALEZ, también de Lepe, fueron autorizados el 28 de agosto de 1516.
El 23 de septiembre de 1516, embarcaron dos vecinos de Lepe, JUAN RODRIGUEZ, que estaba casado con Isabel González y su hijo ALONSO MATEOS.
Y el 30 de septiembre de 1516, embarcaron PEDRO DE LEPE, hijo de Hernán Gómez Raposo y de Catalina González, que iba acompañado de su sobrino HERNANDICO, hijo de Martín de los Ríos y de Sancha Guerrera, todos vecinos de Lepe.
Ya en 1517, el 19 de mayo, marchó el hijo de Catalina Alonso, él natural y vecino de Lepe, JUAN ALONSO.
El 18 de agosto de 1517, fue autorizado de nuevo HERNANDO, hijo de Martín de los Ríos y de Sancha Guerrera.
CRISTOBAL DE JAEN vecino de Lepe, y su mujer MAYOR GARCIA, embarcaron el 24 de julio de 1528.
JUAN DE FLORES, natural de Lepe, hijo de Pedro de Flores y de Leonor Hernández, lo hizo el 20 de abril de 1529.
Formando parte de la Armada de Cartagena, partió LOPEZ MARQUEZ, hijo de Francisco de Córdoba y de Ana Márquez, natural de Lepe, el 10 de julio de 1534.
El 12 de octubre de 1534, fueron autorizados para embarcar y para formar parte de la expedición de Diego de Almagro, al Perú, HERNANDO VALLERINO, vecino de Niebla, ALONSO MICHEL, vecino de Cáceres, y GARCIA BRAVO, FRANCISCO VALLADOLID, MARTIN TOSCANO y JUAN DE BREO, vecinos de Lepe. 
El 20 de junio de 1535, JUAN DE ABREU, hijo de Francisco Carrasco y de Elvira de Abreu, vecinos de Lepe, fue autorizado para embarcar con destino a Nombre de Dios.
                                   
FRANCISCO PEREZ, natural de Lepe, hijo de Alvar Pérez y de Juana Ramírez, fue a Nueva España el 2 de octubre de 1536.
LUIS DE SOLIS, hijo de Juan de Solís y de Ana de Torres, natural de Lepe, a Nueva España, el 9 de octubre de 1536.
En 1538, el 27 de febrero, embarcó para La Florida, el vecino de Lepe, HERNÁN BRAVO, hijo de Fernando Villarreal y de Marina Brava.
De nuevo hay una autorización de embarque a nombre de LUIS DE SOLIS, hijo de Juan de Solís y Ana de Torres, vecinos de Lepe, para marchar a Nueva España el 25 de junio de 1538.
A finales de 1538, el 13 de diciembre y con destino a Nueva España, marchó JUAN DE CONTRERAS, vecino de Lepe, hijo de Hernando Esteban y de Ángela Rodríguez.
Ya nos encontramos en 1539, y el 5 de enero y para ir a Nueva España fue autorizado JUAN RODRIGUEZ, vecino de Lepe, hijo de Francisco Rodríguez y de Catalina Delgado.
El también vecino de Lepe, JUAN DE MORALES, hijo de Bartolomé de Morales y de Mayor Álvarez, lo hizo el 26 de septiembre de 1539, con destino a Nueva España.
Otro JUAN DE MORALES, pero éste hijo de Hernán Gómez y de Catalina Díaz, marchó a México el 17 de octubre de 1539.
El 20 de febrero de 1540, marchó  HERNAN BRAVO, hijo de Hernando o Fernando de Villarreal y de Marina Brava.
Al parecer iban y venían con mucha facilidad, algo que nos resulta difícil de comprender, con lo penosos y peligrosos que eran aquellos viajes.
El 7 de abril de 1540, otro vecino de Lepe, JUAN DE CÓRDOBA, hijo de Juan García y de Elvira Ramírez, partió para Nueva España.
FRANCISCO DE GIBRALEÓN, también vecino de Lepe, hijo de Francisco de Córdoba y de Ana Márquez, fue con destino a Nombre de Dios.
JUAN GOMEZ VAZQUEZ, vecino de Lepe, hijo de Gonzalo Vázquez y de Catalina González, con su mujer ELVIRA MUÑOZ BECERRA y una hija, fueron para Honduras en el año 1554. Como criado de Juan Gómez Vázquez les acompañaba ANTONIO RAMIREZ, también vecino de Lepe e hijo de Juan Gómez y de Ana Ramírez.
Una familia que fue en 1554 para la colonización de Nueva España, fue la compuesta por el vecino de Lepe  FRANCISCO DE CONTRERAS, hijo de Rodrigo Yánez Contreras y de Isabel Alonso y a quien acompañaban su mujer ANA RAMIREZ y sus cuatro hijos.
Y para Honduras, el mismo años, fue otra familia menos numerosa que la anterior, porque solo estaba formada por JUAN MARTINEZ DE VERDUSCO, de Lepe y su mujer JUANA DE ESPINOSA.
En extranjero, pero que era vecino de Lepe, hijo de Andrés de Flandes y de Lucrecia de Grimaldo, llamado MELCHOR DE GRIMALDO, fue este mismo año para Tierra Firme.
MARCIAL DE CONTRERAS, presbítero de la Diócesis de Sevilla, vecino de Lepe, hijo de Hernando Esteban y su mujer Ángela Rodríguez. Que marchó en 1554 a Nueva España, llevando como criado a BARTOLOME DEL RIO, soltero, vecino y natural de Sevilla, hijo de Francisco de Molina el Viejo y de Isabel del Río
En 1555 tenemos un grupo muy numeroso compuesto por el DOCTOR BRAVO, natural y vecino de Lepe, hijo de Hernán Ramírez y de Isabel Brava, que fue de oidor a Nueva España y que iba acompañado de su mujer, ANA PEREZ, y a quienes acompañaban como criados los vecinos de Lepe, el también hijo de Hernán Ramírez e Isabel Brava, FRANCISCO RAMIREZ, soltero; ANTON TENORIO, hijo de Alonso Montano y de Teresa Lorenzo, soltero y varios procedentes de otras poblaciones.
Por factor del mercader sevillano Pedro Ramírez, fue a Tierra Firme, ALONSO MARCOS, vecino y natural de Lepe, hijo de Rodrigo Marcos y de Isabel Valbuena.
A final de 1555 fueron autorizados para viajar a Nueva España, ISABEL RODRIGUEZ, natural y vecina de Lepe, hija de Gonzalo Gómez Toscano y de Catalina Martín, la Serrana, viuda; con sus hijos MARIA ALVAREZ Y GASPAR DE LOS REYES y CATALINA MARTIN, mujer de Fabián de Espino, residente en Nueva España.

              Ángel Custodio Rebollo


ESTEBAN GOMES

Hay diferencias  sobre su lugar de nacimiento, porque unos historiadores dicen que nació en Cádiz, España, en el año 1478 y otros, como el portugués Barbosa Machado, dice que fue en Oporto en 1474. Desempeñó trabajos para Portugal como piloto de la flota de la India, hasta que se enroló  también como piloto de la nao “San Antonio”, en la expedición de Fernando de Magallanes. No estaba de acuerdo con la forma de dirigir la expedición por parte de Magallanes y fomento una insurrección, por lo que Magallanes lo apartó de sus servicios, si bien, como era buen piloto y su trabajo era necesario no lo apartó del todo. Pero en la primera ocasión que tuvo, se amotinó en unión de otros marineros  apoderándose de la “San Antonio” y huyeron.
En su huida pasaron por unas islas en medio del océano, donde estuvieron unos meses. Esas islas eran las que hoy conocemos por Las Malvinas, por lo que podemos considerar a Esteban Gomes y sus compañeros los descubridores de ellas.
Ciando llegó a Portugal, en marzo de 1521 fue  encarcelado, aunque la libertad le llegó muy pronto y propuso el emperador Carlos V dirigir una expedición  para buscar un nuevo paso  para llegar a  Indias, que fue aceptada, partiendo de Sanlucar de Barrameda en noviembre de 1524 al mando de una carabela. Alcanzó la costa de Florida en 1525 y al no descubrir el deseado paso, navegó hacia el norte en la búsqueda del nuevo paso, explorando todas las entradas que se le ponían a su alcance, por lo que cuando emprendió la vuelta capturó a unos indios y los trajo a Sanlucar de Barrameda, donde los vendió como esclavos. Cuando fue a visitar al Emperador Carlos para relatarle su viaje, fue recibido de forma desfavorable por el Monarca que le reprochó que hubiese capturado a esclavos.
En 1530, convenció a varios comerciantes y volvió a partir, esta vez con dos barcos, para efectuar una nueva exploración en el continente americano. No se volvió a  hablar nada de Esteban Gómez, aunque también los historiadores están divididos sobre las circunstancias de su muerte, porque aunque Barbosa Machado dice que murió en Toledo en 1534, según otros el 17 de agosto de 1535 partió de Sevilla autorizado por Pedro de Mendoza y una vez en Buenos Aires el 16 de enero de 1537 emprendió una expedición, con dos bergantines, en busca de Juan de Ayolas por aguas del río Paraná. Se sabe que volvieron los dos barcos, pero no se dice nada de Esteban Gomes, por lo que no podemos asegurar que volviese a España o si perdió la vida en aguas del Paraná o en las selvas paraguayas.
                                       Ángel Custodio Rebollo

CATALINA DE BRAGANZA

La Infanta de Portugal, Catalina de Braganza era hija del octavo Duque de dicha Casa y de nuestra paisana, Luisa Francisca Pérez de Guzmán. Había nacido en la casa ducal que poseían en Vila Viçosa en 1638.
Su padre como Joâo IV ocupó el trono de Portugal desde 1640 hasta 1656, fecha en que murió en Lisboa. Como los hijos de este matrimonio eran menores de edad, Alfonso, Juana y Catalina, la esposa fue nombrada Reina Regente y durante su gobierno, aunque había muchas intrigas y revueltas, consiguió mantener la dirección del País, reorganizando el ejercito y garantizó el éxito de la Restauración.
Como la Reina tenía problemas con los españoles, con su habilidad diplomática intentó casar a su hija Catalina con el Rey de Francia Luis  XIV, pero como Francia tenía acuerdos con España que no podía obviar, fue el mismo Luis XIV, quien recomendó a la Reina portuguesa que con quien debía casar a Catalina era con Carlos  II de Inglaterra.
Se iniciaron las gestiones con Inglaterra y se ofertó como dote por parte de Portugal, las ciudades de Tánger y Bombay, lo que a los ingleses les pareció bien y se concertó la boda que se celebró en 1662.
La Corte de Inglaterra en aquella época era muy libertina, había amantes por todos lados e incluso en muchos casos eran bien vistas por los cortesanos. El Conde de Rochester era el ayuda de cámara de Carlos y envidiado por los grandes juerguistas, al ser compañero de francachelas del Rey.
La noche en que los holandeses remontaron el Tamesis y quemaron la flota inglesa sin ningún problema, el rey se dedicaba a divertirse con Lady Castelmaine, mientras Rochester lo hacia con la Sra. Maine.
El Rey Carlos frecuentaba a una prostituta llamada Nell Gwyn, que fue legendaria en los suburbios y que utilizaba a Rochester para llegar al Rey y conseguir muchos favores.
Catalina se encontró con este panorama cuando llegó a Inglaterra y contó a su madre lo que sucedía, pero ésta conocedora de lo que representaba el matrimonio para Portugal, aconsejó a su hija que soportara la licenciosa vida del Rey y lo consiguió.

                                                              Custodio Rebollo

BIENES DE DIFUNTOS

Cuando fallecía alguno de los que emigraron a América en la época colonial y para solucionar el problema que significaba el tener que hacer llegar a sus familiares los bienes que poseían, se creo una formula que resultó muy satisfactoria y fue la denominada de los autos de los bienes de difuntos.
Al fallecer alguien que residía en el Nuevo Mundo, se iniciaba el expediente en el Juzgado de Indias y los bienes que poseía el finado se vendían en aquellas tierras en publica subasta, y el dinero resultante de la venta de los bienes y pertenencias del fallecido, una vez descontados los gastos ocasionados incluido los del enterramiento, se procedía a enviar el liquido resultante a la Casa de Contratación y ésta efectuaba los trámites para entregarlos a los familiares del fallecido o en su caso, a los beneficiarios del legado, si existía testamento.
Ese era, a grandes rasgos, el sistema que se utilizó y  como muchos de los que allí fueron, dejaron sus bienes para su familia, su pueblo o su alma, pues muchos destinaban cifras importantes a misas y capellanías para su salvación eterna.
El licenciado Diego Rodríguez de Estrada era un clérigo nacido en San Juan del Puerto, en la provincia de Huelva, que falleció en México y en su deseo que el pueblo que le vio nacer progresara culturalmente, legó sus bienes para que se fundara una cátedra de gramática y se enseñara gratuitamente  a los naturales de San Juan.
Al morir el licenciado, los bienes quedaron depositados en poder del Obispo de Guatemala Don Bartolomé González Soltero. Después de los trámites reglamentarios llegaron a Sevilla en julio de 1654 procedentes de Nueva España, y tras un pleito con Hacienda, el 21 de octubre de 1680 los 894.000 maravedíes de plata pasaron a poder del Cura Párroco de San Juan y patrono de la Cátedra, Jerónimo Contreras.
En 1681 los hijos de esta villa iniciaron los estudios gratuitamente, instalándose la voluntad del difunto e impartiéndose clases de gramática, incluida la lengua latina y las cuatro reglas de aritmética. Todo ello vigilado por los sacerdotes de San Juan del Puerto, con la colaboración de los Jesuitas del Convento de Trigueros, que fue el deseo expresado por Diego Rodríguez de Quesada. 
                                                                    Ángel Custodio Rebollo

lunes, 6 de mayo de 2013


Señoríos.
La Real Academia describe la palabra “Señorío” como: “Dominio o mando sobre una cosa./Territorio perteneciente al señor”. ¿Pero que fueron los señoríos em la época medieval?
Cuando se quería premiar a una persona, a alguien a quien les profesaba un personal cariño (amantes o concubinas) , a una orden militar, a una abadía o monasterio, a una diócesis, el regalo que hacia el rey, era el “Señorío” de aquellas tierras, aquella villa o núcleo de población, o un simple castillo. En la última época, por las circunstancias que explicaremos,  además de los “Señorios” se unía al galardón un título nobiliario.. Esta costumbre no fue solo del Medievo, porque continuó en toda la Edad Moderna.
El “Señorío” transfería una serie de derechos u obligaciones, especificadas en cada caso e incluso, en algunos, había limitaciones sobre la duración de algunas  prerrogativas.
.Las hazañas bélicas que se realizaron en Andalucía para su reconquista, fueron premiadas con este tipo de obsequios, lo que hizo que en nuestras tierras proliferaran los “Señoríos”de forma muy llamativa.
Estas donaciones alcanzaron cada vez una mayor importancia, lo que hizo que la nobleza se viera menospreciada por ello, con lo que las protestas de los nobles ante la monarquía, hizo que muchos de estos títulos fueran a parar a la hidalguía, aunque en la época de los Trastamara, hubo muchos “señoríos” que se concedieron acompañados de  la creación de un nuevo título nobiliario.
En nuestra provincia hubo muchas concesiones de señoríos, como la de Moguer, para los Portocarrero; la de Ayamonte, Lepe y la Redondela, para los Zuñiga; además que la de Gibraleón que en diferentes ocasiones, la ostentaron la familia La Cerda, los Stuñiga y el Duque de Béjar, que también pertenecía a una de estas familias.
Aunque el “Señorío” de mayor dimensión, más de cuatro mil kilómetros cuadrados, fue el otorgado por Alfonso XI y que fue repartido, la mitad para Leonor de Guzmán, que comprendía villas y aldeas de Sevilla, Cádiz y Córdoba y la otra mitad que fue para el infante Don Fernando, a quien se le otorgó el Señorío de Niebla. Hubo también “señoríos” eclesiásticos, como los de Zalamea y Almonaster al Arzobispado  de Sevilla.
Esta costumbre no solo se realizó en nuestro País, muchos de los países europeos efectuaron estas licencias, aunque utilizando otras denominaciones y formas.
                            Ángel Custodio Rebollo

miércoles, 1 de mayo de 2013


AÑO DUAL

El próximo 11 de junio, se inaugurará en Madrid el Año Dual de España en Japón y de Japón en España, que finalizará en julio del 2014 en Tokio, y que está incluido en la prevista conmemoración del IV Centenario de la Embajada Keicho, primera misión diplomática de Japón a España, que se inició en octubre de 1613 y llegó a Sevilla un año después.
España se había adelantado en enviar una misión a Japón en 1582, pero no fue una visita diplomática con carácter de embajada permanente o residente, fue la visita de un enviado personal  del rey  de España, en misión temporal que apenas duró unos meses
El enviado personal de nuestro Rey fue el General Sebastián Vizcaíno, de cuyas hazañas en la guerra con Portugal y por sus descubrimientos en las costas californianas hemos comentado  en otras ocasiones.
Mi amigo Antonio Cabezas, en conversación que tuvimos meses antes de fallecer, y que había sido profesor,  en la Universidad de Kioto durante algún tiempo, me comentó que Sebastián Vizcaíno era de Huelva o al menos eso le dijeron historiadores en Japón. Lamentablemente no tuve ocasión de confirmarlo, pero desde entonces he buscado y rebuscado antecedentes del General Vizcaíno, para confirmar este dato, sin encontrar nada fiable.
En principio me dijeron que había venido para trabajar con el Duque de Bejar que era Señor de Gibraleón, pero hace poco  me comentaron  que, al parecer, Sebastián Vizcaíno era hijo de un militar que vino a Moguer a las órdenes de Portocarrero, que era Señor de Moguer y que allí o en Huelva, había nacido Sebastián. Sigo intentando confirmar este dato, pero aún no lo he logrado.
Saco todo esto a colación, porque ahora he leído que con motivo del Año Dual, se van a celebrar actos conmemorativos en diferentes ciudades españolas, pero entre las que me han comentado no están ni Huelva, ni Moguer, ni Palos de la Frontera. Cito las dos primeras, porque si se averigua y confirma lo que yo intento desde hace años, Moguer y Huelva, deberían celebrar alguno de estos actos, pero también he incluido Palos de la Frontera, porque según tengo entendido Palos está hermanada con la población japonesa de Ofunato.
                        Ángel Custodio Rebollo