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miércoles, 12 de junio de 2013

BEAS Y TRIGUEROS

En diciembre de 1342,  el rey Alfonso XI concedió a Juan de la Cerda, bajo privilegio rodado que se conserva en el Archivo del Ducado de Medina Sidonia, las aldeas de Beas y Trigueros,  pertenecientes al Condado de Niebla.
Juan de la Cerda era Infante de Castilla, Señor de Gibraleón, de Huelva, de Manzanares y de Deza. Sus padres fueron Alfonso de la Cerda y Mahalda de Narbona. Estaba casado con Maria de Portugal, hija del rey Dinis del País vecino.
Cuando falleció el Infante de Castilla, en la lectura de su última voluntad  una de las cláusulas decía:
“ Y para cumplir y pagar este mi testamento, como yo lo ordeno, hago mis albaceas y ejecutores de mi testamento a Gonzalo García de Gallegos, a fray Juan, mi confesor y a Juan Sánches d’Alcoas, mi vasallo, y apodéroslos en todos mis bienes muebles. Y mando que los vendan a cualquiera que mas dieren por ellos..Otrosí, que vendan a Trigueros y a Beas a quien mas diere por ellos, que sea natural del reino….”
Los albaceas se pusieron inmediatamente a la tarea de efectuar esa venta y pensaron que a quien mejor que al Condado de Niebla, a la que estos lugares habían pertenecido anteriormente
La oferta fue aceptada por el Concejo del Condado de Niebla y solicitada la oportuna autorización de la Corona, quién también la aceptó, fijándose el precio de la venta en cien mil maravedíes, de los cuales el rey hizo merced de la mitad, o sea cincuenta mil, quedando el resto a cargo del citado Concejo.
El 27 de mayo de 1346, y ante el escribano publico de Niebla, Pero Simón y en presencia del Concejo de Niebla, actuando como testigos García Fernández de Pinna, Sancho López Diacastillo, canónigo de Segorbe y Gonzalo Ruiz de Alcalá, que habían sido designados por Maria de Portugal para recibir el importe, fue otorgada la correspondiente carta de pago, que además fue suscrita por los albaceas testamentarios, Gonzalo García de Gallegos y Juan Sánches d’Alcoas.
Y ésta es la historia de cómo Beas y Trigueros, pasaron de nuevo a pertenecer al Condado de Niebla.

                                    Ángel  Custodio Rebollo

martes, 11 de junio de 2013

EL MAYORDOMO INFIEL

Cuando he estudiado datos sobre Vataça Lascaris, la princesa griega que en Huelva conocemos con el nombre de “Doña Betanza”, en la época que era Señora de Huelva, el patrimonio de esta señora en nuestra zona estaba administrado con poderes como Mayordomo principal y Administrador general, por un caballero de Gibraleón, persona de confianza de los Señores de la Cerda, propietarios de la villa, llamado Juan Sánchez D´Alcoa, (aunque en otros documentos se le denomina de Alcobas), con quien Doña Betanza terminó mal porque cuando le presentó sus cuentas hubo diferencias importantes de gastos efectuados por Juan Sánchez y rendimientos que no había recibido la Señora.. Por ello además de nombrar un nuevo administrador llamado Juan Fernández, se presentó pleito ante la justicia.
Hasta aquí todo normal, no seria éste el único pleito que a lo largo de los siglos ha habido y hay entre administrador y administrado. Pero ayer leyendo un documento del I Conde de Niebla, Juan Alonso de Guzmán, fechado en Niebla el 14 de septiembre de 1373, ordenando poner a disposición de Catalina Fernández, monja del Convento de Santa Clara de Moguer, unos terrenos en Lucena, me encuentro otra vez con este personaje, Juan Sánchez de Alcobas y no por sus virtudes precisamente
Al parecer, según el documento del Conde, Juan Sánchez, que por lo visto era persona muy influyente consiguió que le fuese adjudicada en venta una heredad en Lucena, en la que valiéndose de engaños ante la persona que hacía la venta, no pagó ni la mitad  del precio que en justicia correspondía.
Cuando en la hora de su muerte estaba otorgando testamento, Juan Sánchez confesó lo que, por lo visto, le había atormentado mucho tiempo y para “ponerse en bien con Dios en sus últimos momentos”  pidió al Conde que se restituyera la propiedad a la citada Catalina Fernández.
En virtud de este mandato, la monja otorgó poder en Moguer a favor de Ruy Pérez el Mozo, para que en su nombre tomase posesión de los bienes por ella heredados en la demarcación de Lucena, que son descritos con sus términos y linderos en escritura publica ante el escribano de Niebla, Simón Martínez el 8 de febrero de 1374.

                                Ángel Custodio Rebollo