Páginas vistas la semana pasada

viernes, 19 de julio de 2013

Las leyendas

Todos los pueblos, desde la más remota antigüedad, tienen sus leyendas. Unas son sobre personas, otras de sucedidos o acontecimientos importantes ocurridos en lugar determinado y al final muchas de estas leyendas se convierten en un mito, del que se habla, bien abiertamente o de forma velada en conversaciones y cuchicheos.
Recuerdo haber leído una descripción de la leyenda, como el relato de la admiración del pueblo por lo sublime
Nosotros tenemos muchas leyendas en la historia de nuestra provincia, muchas de ellas se refieren a la época en que Huelva y casi toda su actual provincia fue invadida por los árabes, aunque, a veces, me surgen muchas dudas sobre la ubicación del personaje o sucedido.
El problema de las leyendas de la época musulmana es que se repiten en varios lugares con el mismo motivo o referencia. Me he encontrado con la leyenda del rey árabe que raptó a una princesa del norte de Europa y que viéndola triste y reunidos los sabios de la Corte, decidieron plantar los alrededores del palacio con almendros.  Y fue cuando estaba en todo su esplendor la floración del árbol, lo que hizo que le princesa al contemplarlo recordase la blancura del paisaje de su tierra y volviera a ser feliz.
Pues esa leyenda le he encontrado tanto en España como en Portugal. y con exactamente los mismos personajes e historia, aunque no su ubicación.
El inconveniente de algunas leyendas o personajes es que calan tan hondo en las poblaciones que se convierten en un mito y llegan a parecer totalmente reales.
Sin ir mas lejos, aquí en Huelva tenemos a un personaje llamado Alonso Sánchez de Huelva, que según dicen conversó con Cristóbal Colón en la Isla de Madeira y le contó que había naufragado en el océano y llegado a unas tierras lejanas, donde había visto a personajes de una raza diferente y con enormes  riquezas a las que no daban importancia.
La verdad es que los historiadores no acaban de ponerse de acuerdo y unos dicen que la leyenda es verdad y otros que el personaje nunca existió. No se ha encontrado documento o referencia creíble  que pueda corroborar esta leyenda, pero ahí sigue la historia en el aire y esporádicamente se habla o se escribe sobre Alonso Sánchez de Huelva y su encuentro con el Almirante.

                              Ángel Custodio Rebollo
SOLDADO PALOMINO

Se llamaba Juan Alonso Palomino, fue como soldado en el siglo XV a Perú  después de la muerte de Atahualpa. Había nacido en Andalucía, aunque no se especifica en que población en los documentos consultados.
El apellido Palomino es frecuente en la actualidad en Andalucía, porque según el INE lo tienen como primero 1117 personas en Jaén, 551 en Granada, 479 en Sevilla, 456 en Cádiz, 428 en Málaga, 402 en Córdoba, 97 en Huelva y solo 19 en Almería.
Palomino cuando llegó a Perú luchó  al lado de Diego de Almagro, pero al éste ser vencido en la batalla de Salinas, Pizarro lo desterró con Pedro de Gandia a la expedición de los Andes, que lamentablemente fue un fracaso. Cuando regresó se unió a Gonzalo Pizarro y pasó a Panamá con la flota de Pedro de Hinojosa. También estuvo en Nicaragua persiguiendo al realista Melchor Verdugo.
Era un aventurero que fue quien levantó el estandarte real en la armada pizarrista y colaboró con Lorenzo de Aldana en la descubierta de Perú, como capitán de un navío y combatió como también como capitán de infantería en el paso del río Apurimac.
Hubo en Cuzco unas alteraciones del orden y el Corregidor le nombró capitán de infantería para combatir a los revoltosos, pero como era muy benevolente en los castigos, se sospechó de su lealtad, aunque como se solventó la revuelta, no se volvió sobre ello.
De nuevo se levantó Francisco Hernández Girón  el 12 de noviembre de 1553 y la fatalidad hizo que Palomino que se encontraba en Cuzco en la casa de Álvaro de Loaisa que  celebraba su boda con Maria de Castilla, cuando los hombres de Hernández Girón, entraron en la fiesta a mano armada y Juan Alonso Palomino al hacerles frente recibió importantes  heridas, de las que no pudo curarse falleciendo a los cuatro días.
Fue Palomino uno de los muchos andaluces que fueron a luchar a Indias, no sabemos si por razones económicas o familiares de otro tipo, y que después de muchos lances y aventuras, murió sin pena ni gloria, ya que  lamentablemente su vida había girado como una peonza combatiendo a favor de unos y otros.
                                Ángel Custodio Rebollo