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domingo, 27 de octubre de 2013

EL PORTICHUELO

Los que me conocen creerán que este artículo se referirá al bar donde, con frecuencia,  tomo café por las mañanas, pero no es  a lo que me voy a referir, sino al Portichuelo que fue el origen del actual Alosno.
En la serranía andevaleña, en terrenos pertenecientes al Condado de Niebla, había un lugar a la orilla de un arroyo que lo denominaban “El Portichuelo”. En él existía un asentamiento humano que a duras penas podían subsistir, ya que era muy insalubre. Los vecinos, hartos de padecer enfermedades, se reunieron y solicitaron al Conde un espacio, también de su propiedad, pero en mejores condiciones de salubridad, para trasladarse y crear un nuevo asentamiento y, si era posible,  fundar una población.
El Conde de Niebla que era además Señor de Medina Sidonia, atendió la petición y emitió la siguiente Concesión  de merced, existente en el Archivo del Ducado de Medina Sidonia, cuyo texto (traducido al castellano actual) dice asi:
“ Yo, don Juan de Guzmán conde de Niebla, señor de la villa de Medina Sidonia, por hacer bien y merced a los vecinos de mi lugar del Alosno y porque el dicho lugar se pueble y acreciente mas, tengo por bien y es mi voluntad, que vosotros, los que ahora vivís y moráis  y los que de aquí adelante se vinieren a vivir y morar en dicho lugar, seáis francos y “quitos”, exentos, que no paguen “pechos”, ni intereses, ni servicios del Rey nuestro señor ni míos y que gocéis de esta franqueza y exención en la manera y condiciones que yo mandé arrendar las rentas de mi villa de Niebla y lugares de mi Condado y como ahora la están gozando los vecinos de la Fuentecubierta y Paymogo.Y asimismo, es mi voluntad que encontréis libre y desembargada la dehesa de dicho lugar de Alosno…” y estipula que no se pague renta ni tributo, salvo el quinceno de todas las cosas de labranza y crianza.
Este documento de 30 de enero de 1445, recogido en el libro de Anasagasti y Rodríguez Liañez,  sobre Niebla en la Baja Edad Media, nos refleja una concesión, pero no total, ya que, como vemos, el Conde se reserva una parte.
La denominación Alosno,  no se ha logrado descifrar de donde proviene, ya que aunque la partícula “al” es puramente árabe, no se recuerda que los musulmanes estuvieran allí durante su paso por nuestras tierras.
José Pérez Escalera en su libro “Vocablos Castellanos procedentes del árabe”, no recoge la palabra “Alosno”, pero si “Alosna”, que traduce como “Musgo arbóreo.Ajenjo”.
Es Alonso un pueblo que guarda sus tradiciones y el folclore procurando no alterarlos, y prueba de ello es que aún se conservan bailes como “El Pino”, “La Danza de los Cascabeleros” o la “Danza de las espadas”, que se reservan para las fiestas tradicionales
Un párrafo aparte es para el fandango alosnero, bravo, recio y valiente, que siempre ha estado ligado a la vida de Alosno y en sus letras recoge un sentimiento y lenguaje popular que lo hacen único.
Alosno ha dado muchos hijos que han ocupado importantes cargos, como Manuel Machado Núñez, que fue Primer Mandatario de Guatemala,,y Juan Magro, el primer gobernador de la ciudad de México o Pedro Carrasco que fue campeón, primero de Europa y después del Mundo, de los pesos ligeros en boxeo.
                                    Ángel Custodio Rebollo


jueves, 24 de octubre de 2013

ARCHIvos Y ARCHIVEROS

Algunas autoridades culturales están fomentando una tarea que a los que practicamos la investigación histórica nos llena de alegría. Por fin, los archivos municipales, locales, parroquiales, gremiales, etc,  de muchas partes de España, han emprendido la labor de actualizarse.
En ello ha influido mucho las técnicas modernas, especialmente la digitalización, por lo que  dentro de muy poco, para consultar un archivo, no tendremos que manejar hojas de papel, que con el paso del tiempo, se quiebran o que al moverlas, despiden un polvillo que nos entra por la nariz y nos hace estornudar o carraspear (¡no digo nada lo que le ocurre a los alérgicos!). Ahora, consultaremos, gracias a Internet, desde nuestras casas, las copias digitales obtenidas de los originales, y estos estarán guardados a buen recaudo para que no sufran alteraciones, roturas, o lo que es peor, que sean hechos desaparecer por la codicia de algunos amigos de lo ajeno.
Pero hay otra iniciativa que conocí hace poco tiempo donde por diversos medios, hay archivos que han solicitado a los vecinos de sus respectivas poblaciones, fotografías del pueblo o comarca, especialmente esas en blanco y negro, que en aquellas épocas es lo que había. Estas fotos las presentan en el archivo y, de acuerdo con unas normas de la entidad, previamente fijadas respecto al interés de cada foto, se digitalizan en muy poco tiempo, devolviendo a los propietarios los originales.
Pero, a veces, y digo a veces gracias a Dios, porque no abundan, algunos archiveros se creen que el archivo es un bien personal y cuesta Dios y ayuda conseguir que te dejen ver alguna cosa.
Lo digo, por experiencia, hace varios años, quise consultar un archivo parroquial de nuestra provincia  y decidí ir expresamente a la población donde estaba ubicado. El sacerdote encargado del archivo, me puso escusas para no dejarme ver al archivo y “tomó nota” de mi consulta prometiéndome informarme rápidamente. Un mes después y, como no había recibido respuesta, decidí llamarle por teléfono y como contestación, me dijo que no había encontrado nada y que lo sentía.
¿No hubiese sido más correcto dejarme ver lo que yo pretendía y no responderme, como lo hizo, con muy pocas explicaciones?
Me han ocurrido otras incidencias, pero no quiero cansarles.
Pero también he consultado archivos, donde los archiveros,  me han facilitado toda clase de  datos a vuelta de correo, e incluso ampliando la información con detalles adicionales y que yo desconocía.
El refrán dice: “Hay de todo en la viña del Señor””

                         Ángel Custodio Rebollo

sábado, 19 de octubre de 2013

Del castellano al ladino

Cuando los sefarditas emigraron a otros países por la orden de los Reyes Católicos, de expulsión  de Sefarad, firmada el 31 de marzo de 1492, se llevaron  no solo los pocos enseres y dinero que pudieron salvar, también fue con ellos nuestra cultura, nuestra forma de vivir  y, lo principal, el idioma que se hablaba en Castilla en aquellos tiempos, un español que fueron adaptando al lenguaje de los países a los que les llevó el destino. Los sefarditas se propagaron por todo el mundo conocido de entonces, aunque hubo países donde se ubicaron con más rapidez, como Turquía, Marruecos, Egipto, además de muchos de los que entonces existían en Europa y donde formaron  autenticas colonias, para unidos protegerse y ayudarse entre ellos.
Hoy en día, aún hay zonas de esos países donde los descendientes de los que marcharon en los siglos XV y XVI, donde se habla el “ladino” que es como se bautizó a la lengua que ellos conversan.
Muchas palabras se conservan  respecto a su significado, pero con algunas alteraciones porque se han acoplado con el tiempo, a la lengua de sus países de residencia..
En el lenguaje actual de los sefarditas, entre otras palabras se dice que una persona es “escasa”, cuando es muy avara. “refusar”, por rehusar o “emprendar” por empeñar o “movito” por abortar, todas ellas originarias de nuestr antiguo lenguaje.
Algunas de las palabras que llevaron los sefardíes a otros países, han pasado a formar parte de léxico local o regional de su otro país, igual que cuando estuvieron entre nosotros los griegos, los fenicios o los musulmanes. dejaron muchas de las suyas entre nuestro léxico habitual y aún, después de siglos, conservamos adaptadas a nuestro idioma.
A muchas poblaciones donde habían vivido entre nosotros, fueron ellos los que le designaron su nombre, como, entre otras,  Toledo, que viene de la palabra “Toledoth”, que quiere decir “ciudad de la generación”
Aun hoy en día, en muchos de nuestros pueblos, los mayores conservan costumbres y dichos que proceden de la época que vivieron entre nosotros, porque hay estudios que dicen que los primeros judíos llegaron a nuestras tierras con los fenicios.

                               Ángel Custodio Rebollo

Los sefardíes


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Tanto los judíos que habitaban antes de 1492, tanto en España como en Portugal se denominaban “Sefardíes”, que quiere decir; “ibéricos”.
Tanto los judíos que habitaban antes de 1492, tanto en España como en Portugal se denominaban “Sefardíes”, que quiere decir; “ibéricos”.

Los Reyes Católicos dispusieron que los judíos abandonasen Castilla, antes del 3 de agosto de 1492,  salvo que se convirtieran a la religión católica y siguieran su culto religioso.
Muchos se “convirtieron”, un gran porcentaje “en apariencia”, y al bautizarse  con sus nuevos nombres surgió una dificultad: loa judíos, al igual que los árabes no tenían apellidos, y tuvieron que adoptarlos para vivir entre los castellanos.

Se adoptaron por apellidos, en muchos casos, los nombres de la población en que vivían, por eso si usted se llama de apellido Huelva, es porque su antepasado sefardí vivía en nuestra capital.

También se adoptaron nombres de árboles o flores y se efectuaron un sin fin de adaptaciones, para “sobrevivir”.

Los apellidos que mas se repiten entre los que sus ancestros nacieron o vivieron entre nosotros son;  Pérez, Fernández, Pardo, Toledano, Cuenca o Ventura, entre otros.

Conocí y tuve buena amistad con un sefardí apellidado Ventura, que lamentablemente murió en un accidente de automóvil en Almonte, quièn me contaba que su infancia la había pasado en Alejandría, pero siempre tuvo pasaporte español y cuando regresó a España en 1950, los aduaneros se extrañaban porque aunque tenia nuestra nacionalidad y pasaporte, hablaba un español arcaico de palabras en desuso, porque lo hacía en “ladinno”.

Los sefardíes en su huida de entre nosotros, se establecieron en Turquía, Egipto y otros países de oriente, Francia, Holanda, Inglaterra y muchos se fueron a la recién descubierta América y allí donde están siguen conservando sus costumbres y su lengua, pero siempre respetando las de los países donde viven.

domingo, 13 de octubre de 2013

Cólera en Huelva

Hace días estuve leyendo un texto de un ministro de Fernando VII, llamado Juan Gualberto González Bravo, en el que describe una epidemia de cólera que azotó a nuestro País a principios del siglo XVIII, pero con especial incidencia en la zona de Huelva, que este ministro conocía muy bien, ya que había nacido en Encinasola.
El cólera, una enfermedad de carácter epidémico que desde los tiempos más remotos había atacado a la humanidad, aunque hay que tener en cuenta que en algunas ocasiones cuando comenzaban los síntomas en la población, las medidas que se tomaban eran muy drásticas e incluso en algunos casos contraindicadas para solucionar el problema.
Por eso, el leer  el informe publicado del Sr. González Bravo, despertó nuestro interés y nos da una idea de cómo se vivía una epidemia en aquellos tiempos, cuando no había vacunas, las medicinas descubiertas eran muy escasas y a la higiene no se le dedicaba una gran importancia.
Esta epidemia a que nos referimos vino desde Portugal donde llevaban tiempo padeciéndola. El primer caso en nuestro País fue en Huelva, y en los primeros días cayeron enfermas trece personas, de la cuales fallecieron cinco, por lo que la primera medida que tomaron fue acordonarla por la tropa, para que no entrase ni saliese nadie, salvo las personas que perteneciesen  a la sanidad municipal, porque las autoridades regionales o estatales, inmediatamente las sacaban de las poblaciones infectadas.
También se establecía un cordón de vigilancia  en los pueblos situados a diez leguas de las poblaciones afectadas.
A los barcos se les prohibía la salida al mar, y en este caso concreto, se impidió que los barcos de vela  navegasen por el Tinto y el Odiel
El mal se extendió con rapidez a toda la costa onubense, siguió a Sevilla y allí una de las primeras medidas que se tomaron fue que el Capitán General y las autoridades provinciales abandonasen la ciudad y en ella solo permanecieran los mandos locales y municipales. La Junta de Sanidad provincial también saldría de la población y en ella solo permanecería la local.
Con estas medidas dejaban totalmente aislada a la población afectada y los responsables los veían desde muy lejos.
Otro tema muy controvertido era el método a emplear para la curación de la enfermedad y para conseguir la erradicación de la epidemia. Por ejemplo, cuando se iniciaron los primeros casos en Huelva, al principio se imputó a un cólico, argumentando que se  produjeron en una comida para celebrar una boda, en la que se habían utilizado vasijas de cobre mal estañadas. Después, cuando se vio que la padecían personas que no habían estado en la fiesta, se abandonó este diagnostico.
Los síntomas de los enfermos eran espasmos, calambres, vómitos y pulso leve y se les aplicaba, además de sangrías, fricciones de aguardiente alcanforado con una bayeta o cepillo, le administraban infusiones de té, salvia, manzanilla o hierba luisa
Como a “todo trapo” se  quería evitar que la epidemia llegase a Madrid, se colocaron sendos destacamentos militares; uno en Santa Elena, en Jaén y otro en Almaraz, en Cáceres, para impedir el paso de viajeros.
La enfermedad remitió, pienso que por medios naturales, y después hubo que apoyar económicamente a las zonas que mas lo habían padecido y visto diezmada la población, ya que el numero de fallecidos fue muy considerable.
Debemos agradecer el escrito del ministro, por lo detallado que nos ha llegado la forma y medidas utilizadas en aquella época para combatir una epidemia.
                             Ángel Custodio Rebollo



sábado, 12 de octubre de 2013

CATALINA DE BRAGANZA

La Infanta de Portugal, Catalina de Braganza era hija del octavo Duque de dicha Casa y de nuestra paisana, Luisa Francisca Pérez de Guzmán. Había nacido en la casa ducal que poseían en Vila Viçosa en 1638.
Su padre como Joâo IV ocupó el trono de Portugal desde 1640 hasta 1656, fecha en que murió en Lisboa. Como los hijos de este matrimonio eran menores de edad, Alfonso, Juana y Catalina, la esposa fue nombrada Reina Regente y durante su gobierno, aunque había muchas intrigas y revueltas, consiguió mantener la dirección del País, reorganizando el ejercito y garantizó el éxito de la Restauración.
Como la Reina tenía problemas con los españoles, con su habilidad diplomática intentó casar a su hija Catalina con el Rey de Francia Luis  XIV, pero como Francia tenía acuerdos con España que no podía obviar, fue el mismo Luis XIV, quien recomendó a la Reina portuguesa que con quien debía casar a Catalina era con Carlos  II de Inglaterra.
Se iniciaron las gestiones con Inglaterra y se ofertó como dote por parte de Portugal, las ciudades de Tánger y Bombay, lo que a los ingleses les pareció bien y se concertó la boda que se celebró en 1662.
La Corte de Inglaterra  era muy libertina, había amantes, concubinas y escándalos amorosos por todos lados e incluso en muchos casos eran bien vistas por los cortesanos. El Conde de Rochester era el ayuda de cámara de Carlos y envidiado por los grandes juerguistas, al ser compañero de francachelas del Rey.
La noche en que los holandeses remontaron el Támesis y quemaron la flota inglesa sin ningún problema, el rey se dedicaba a divertirse con Lady Castelmaine, mientras Rochester lo hacia con la Sra. Maine.
El Rey Carlos frecuentaba a una prostituta llamada Nell Gwyn, que fue legendaria en los suburbios y que utilizaba a Rochester para llegar al Rey y conseguir muchos favores.
Catalina se encontró con este panorama cuando llegó a Inglaterra y contó a su madre lo que sucedía, pero ésta conocedora de lo que representaba el matrimonio para Portugal, aconsejó a su hija que soportara la licenciosa vida del Rey y lo consiguió.


                                                              Ángel Custodio Rebollo
… Y LLEGARON LOS VIKINGOS.

Hubo un tiempo, que no sabemos si era porque estaba de moda o porque sus personajes necesitaban de ello, los vikingos se extendieron por toda la Europa Atlántica e incluso Mediterránea. Llegaron a través del Sena a París y repartieron mamporros, secuestros, quemaron las chozas (entonces había pocas casas) y hasta dieron cuenta de muchas jovencitas, porque para ellos no había ley de violencia de genero.
Siguieron desde Paris, cuando se cansaron de hacer pillerías, y por el Cantábrico hasta Asturias, norte de Galicia y entraron en Portugal., llegando a Lisboa y después bordeando la Península Ibérica, alcanzaron a la costa de Huelva alrededor del año 840 y aquí también hicieron de las suyas, porque donde no encontraban algo que rapiñar, se dedicaban a violar mujeres y prueba de ello es que hay pueblos costeros de nuestra provincia, donde aún hoy, encontramos personas con acentuados rasgos de raza nórdica, (rubios, ojos azules, rostros menos redondeados, etc.), aunque han pasado varias generaciones.
Su destino era Sevilla, donde estuvieron poco más de una semana, pero repartieron mamporros, hundieron barcos, quemaron de todo, se llevaron toda la comida almacenada y su objetivo final era llegar a Córdoba.
Abderraman II, cuando vio la que se le venía encima, movilizó a todas las tropas disponibles y las envió a Sevilla, y fue en la zona que después ocupó el aeródromo de Tablada, donde hicieron frente a los normandos y les aplicaron un severísimo correctivo, donde hubo de todo y además muertos.
Como les zumbaron de lo lindo, lo pensaron mejor y dijeron, “vámonos”, pero en su mente quedó asentada lo que  habían encontrado en Andalucía (sol, alegría, riqueza agrícola y mujeres guapas) y volvieron unos doce años después, pero ya los árabes estaban preparados y habían construido fortalezas en las desembocaduras de los ríos, los llamados “ribat”, entre ellas, “La Rábida”, en el río Tinto de Huelva, y se defendieron muy bien y con efectividad.
Lo grande es que muchos no supieron nunca quienes fueron los visitantes, porque no tenían cuernos en el gorro, ni los barcos estaban matriculados, ni entendían la lengua en la que hablaban los invasores. Eso sí, eran altos y rubios, aunque con muy mala leche.

                                 Ángel  Custodio Rebollo

miércoles, 2 de octubre de 2013

FALSOS ABOGADOS


En la época medieval era por lo visto muy corriente que algunos se hiciesen pasar por abogados y defendieran pleitos en los tribunales, lo que estimamos favorecía la fragilidad de los documentos y registros existentes en aquellos tiempos.
El rey Alfonso X, el Sabio, en las Partidas, en la tercera hacia referencia a estas anomalías y prohibía el ejercicio de la profesión a los que no estuvieran autorizados para ello y encarecía a las autoridades para que siguiesen su mandato con el mayor rigor.
Pero en algunos lugares siguió esta practica, lo que originó un mandato real de provisión de los Reyes Católicos,  dirigida al Concejo de Niebla, de fecha 13 de febrero de 1498, expedido en Madrid, en el que dice:
“”… Sabed que  el vecino de esa villa, Alfonso de Morales, nos hizo relación que se presentó  ante nuestro Concejo, diciendo que en esa dicha villa y en los lugares de su tierra y comarca hay algunas personas que abogan y ayudan a pleitos, no habiendo sido examinados ni jurado y hecho las otras solemnidades  contenidas en las leyes de nuestros reinos. Por lo cual dice que muchas personas reciben mucho agravio y daño, porque creyendo que le ayudaran como les prometen y saldrán con los pleitos que toman en sus manos,  se gastan y pierden lo que tienen.
Alfonso de Morales nos suplicó y pidió la merced de que les mandásemos proveer, por manera que tales personas no abogasen hasta tanto que hiciesen las solemnidades contenidas en las leyes de nuestros reinos, y las personas que de otra manera usasen del dicho oficio fuesen ejecutados en ellos las penas en las dichas leyes contenidas y que sobre ello proveyésemos como la nuestra merced fuese.
Y por cuanto en la pragmática que nos hicimos en la villa de Madrid el año que pasó de mil cuatrocientos noventa y cinco, está un capitulo que acerca de esto dispone””

Y a continuación transcriben el texto completo de la Tercera Partida, en referencia al tema que nos ocupa, finalizando con la siguiente orden: “ Por ende, ordenamos y mandamos que la dicha ley que de uso va incorporada, se guarde y cumpla y se haga guardar y cumplir en todo y por todo, según lo que en ella se contiene” 
De Lepe para América


Aparte de Palos de la Frontera, de donde partieron las tres carabelas de Cristóbal Colon el 3 de agosto de 1492, si hay un pueblo vinculado a la colonización en América ese es Lepe.
De Lepe fueron muchas familias, unos como soldados, otros como comerciantes o mercaderes y los mas como colonos.
Por eso, si sus ancestros iniciaron su andadura desde Lepe, puede que estos datos les sean de utilidad. El archivo que transcribo a continuación  comprende desde el año 1511 hasta el 1555 y es como sigue:
La primera que tengo es una mujer, ANA DIAZ, viuda de Diego Sánchez, tonelero, hija de Juan Mercader y de Isabel Bernal, vecinos de Lepe y que marchó el 8 de marzo de 1511.
Al año siguiente, el 29 de marzo, partió DIEGO MARTINEZ, calafate, hijo de Diego Martínez, también calafate y de Violante Rodríguez; que iba acompañado de su hijo DIEGO, todos vecinos de Lepe.
El 8 de abril de 1512 fue el hijo de Alonso de Molina, llamado DIEGO DE MOLINA, vecinos de Lepe.
ALONSO GOMEZ, vecino de Lepe, hijo de Hernán Gómez y de Catalina González, embarcó el 15 de diciembre de 1512
Otro Alonso, ALONSO MARTIN DE LEPE, hijo de Alonso Sánchez y de Catalina Martín, vecinos de Lepe, se fue el 15 de marzo de 1513.
ISEO HERNANDEZ y MARGARITA GONZALEZ, hijas de Sancho González y de Teresa Rodríguez, vecinas de Lepe, lo hicieron el 30 de septiembre de 1513.
Un grupo formado por FERNANDO ALIAS y ALONSO ALIAS, su hijos, vecinos de Gran Canaria y FRANCISCO QUINTERO, de Lepe, hijo de Juan Quintero y ANTONIO GONZALEZ, también de Lepe, fueron autorizados el 28 de agosto de 1516.
El 23 de septiembre de 1516, embarcaron dos vecinos de Lepe, JUAN RODRIGUEZ, que estaba casado con Isabel González y su hijo ALONSO MATEOS.
Y el 30 de septiembre de 1516, embarcaron PEDRO DE LEPE, hijo de Hernán Gómez Raposo y de Catalina González, que iba acompañado de su sobrino HERNANDICO, hijo de Martín de los Ríos y de Sancha Guerrera, todos vecinos de Lepe.
Ya en 1517, el 19 de mayo, marchó el hijo de Catalina Alonso, él natural y vecino de Lepe, JUAN ALONSO.
El 18 de agosto de 1517, fue autorizado de nuevo HERNANDO, hijo de Martín de los Ríos y de Sancha Guerrera.
CRISTOBAL DE JAEN vecino de Lepe, y su mujer MAYOR GARCIA, embarcaron el 24 de julio de 1528.
JUAN DE FLORES, natural de Lepe, hijo de Pedro de Flores y de Leonor Hernández, lo hizo el 20 de abril de 1529.
Formando parte de la Armada de Cartagena, partió LOPEZ MARQUEZ, hijo de Francisco de Córdoba y de Ana Márquez, natural de Lepe, el 10 de julio de 1534.
El 12 de octubre de 1534, fueron autorizados para embarcar y para formar parte de la expedición de Diego de Almagro, al Perú, HERNANDO VALLERINO, vecino de Niebla, ALONSO MICHEL, vecino de Cáceres, y GARCIA BRAVO, FRANCISCO VALLADOLID, MARTIN TOSCANO y JUAN DE BREO, vecinos de Lepe. 
El 20 de junio de 1535, JUAN DE ABREU, hijo de Francisco Carrasco y de Elvira de Abreu, vecinos de Lepe, fue autorizado para embarcar con destino a Nombre de Dios.
                                   
FRANCISCO PEREZ, natural de Lepe, hijo de Alvar Pérez y de Juana Ramírez, fue a Nueva España el 2 de octubre de 1536.
LUIS DE SOLIS, hijo de Juan de Solís y de Ana de Torres, natural de Lepe, a Nueva España, el 9 de octubre de 1536.
En 1538, el 27 de febrero, embarcó para La Florida, el vecino de Lepe, HERNÁN BRAVO, hijo de Fernando Villarreal y de Marina Brava.
De nuevo hay una autorización de embarque a nombre de LUIS DE SOLIS, hijo de Juan de Solís y Ana de Torres, vecinos de Lepe, para marchar a Nueva España el 25 de junio de 1538.
A finales de 1538, el 13 de diciembre y con destino a Nueva España, marchó JUAN DE CONTRERAS, vecino de Lepe, hijo de Hernando Esteban y de Ángela Rodríguez.
Ya nos encontramos en 1539, y el 5 de enero y para ir a Nueva España fue autorizado JUAN RODRIGUEZ, vecino de Lepe, hijo de Francisco Rodríguez y de Catalina Delgado.
El también vecino de Lepe, JUAN DE MORALES, hijo de Bartolomé de Morales y de Mayor Álvarez, lo hizo el 26 de septiembre de 1539, con destino a Nueva España.
Otro JUAN DE MORALES, pero éste hijo de Hernán Gómez y de Catalina Díaz, marchó a México el 17 de octubre de 1539.
El 20 de febrero de 1540, marchó  HERNAN BRAVO, hijo de Hernando o Fernando de Villarreal y de Marina Brava.
Al parecer iban y venían con mucha facilidad, algo que nos resulta difícil de comprender, con lo penosos y peligrosos que eran aquellos viajes.
El 7 de abril de 1540, otro vecino de Lepe, JUAN DE CÓRDOBA, hijo de Juan García y de Elvira Ramírez, partió para Nueva España.
FRANCISCO DE GIBRALEÓN, también vecino de Lepe, hijo de Francisco de Córdoba y de Ana Márquez, fue con destino a Nombre de Dios.
JUAN GOMEZ VAZQUEZ, vecino de Lepe, hijo de Gonzalo Vázquez y de Catalina González, con su mujer ELVIRA MUÑOZ BECERRA y una hija, fueron para Honduras en el año 1554. Como criado de Juan Gómez Vázquez les acompañaba ANTONIO RAMIREZ, también vecino de Lepe e hijo de Juan Gómez y de Ana Ramírez.
Una familia que fue en 1554 para la colonización de Nueva España, fue la compuesta por el vecino de Lepe  FRANCISCO DE CONTRERAS, hijo de Rodrigo Yánez Contreras y de Isabel Alonso y a quien acompañaban su mujer ANA RAMIREZ y sus cuatro hijos.
Y para Honduras, el mismo años, fue otra familia menos numerosa que la anterior, porque solo estaba formada por JUAN MARTINEZ DE VERDUSCO, de Lepe y su mujer JUANA DE ESPINOSA.
En extranjero, pero que era vecino de Lepe, hijo de Andrés de Flandes y de Lucrecia de Grimaldo, llamado MELCHOR DE GRIMALDO, fue este mismo año para Tierra Firme.
MARCIAL DE CONTRERAS, presbítero de la Diócesis de Sevilla, vecino de Lepe, hijo de Hernando Esteban y su mujer Ángela Rodríguez. Que marchó en 1554 a Nueva España, llevando como criado a BARTOLOME DEL RIO, soltero, vecino y natural de Sevilla, hijo de Francisco de Molina el Viejo y de Isabel del Río
En 1555 tenemos un grupo muy numeroso compuesto por el DOCTOR BRAVO, natural y vecino de Lepe, hijo de Hernán Ramírez y de Isabel Brava, que fue de oidor a Nueva España y que iba acompañado de su mujer, ANA PEREZ, y a quienes acompañaban como criados los vecinos de Lepe, el también hijo de Hernán Ramírez e Isabel Brava, FRANCISCO RAMIREZ, soltero; ANTON TENORIO, hijo de Alonso Montano y de Teresa Lorenzo, soltero y varios procedentes de otras poblaciones.
Por factor del mercader sevillano Pedro Ramírez, fue a Tierra Firme, ALONSO MARCOS, vecino y natural de Lepe, hijo de Rodrigo Marcos y de Isabel Valbuena.

A final de 1555 fueron autorizados para viajar a Nueva España, ISABEL RODRIGUEZ, natural y vecina de Lepe, hija de Gonzalo Gómez Toscano y de Catalina Martín, la Serrana, viuda; con sus hijos MARIA ALVAREZ Y GASPAR DE LOS REYES y CATALINA MARTIN, mujer de Fabián de Espino, residente en Nueva España.

martes, 1 de octubre de 2013

Puebla de Guzmán
La actual Puebla de Guzmán fue formada por dos alquerías, la de la Vaca y la
de Juan Pérez, situadas muy cercanas entre los rios Chanza y Malagon. La
alquería de la Vaca perteneció a la Orden del Temple, pero cuando ésta
Orden desapareció, sus bienes fueron bien donados por los servicios
prestados a la Corona o vendidos por menor precio del valor real.
La Alquería de la Vaca fue comprada por Gonzalo Fernández de la Algaba, su
mujer Isabel Fernández, su hermano Fernán González y la esposa de éste
Isabel González, y poco tiempo después fue vendida a Ferrán Peraza, y su
mujer Inés de las Casas, según escritura otorgada en Sevilla el 8 de julio de
1427.
El matrimonio Diego de Ferrera, de los Veinticuatro de Sevilla. e Inés
Peraza, deciden vender la aldea que habían heredado y lo hacen por
veinticuatro mil maravedíes a Pedro Cerezo, vecino de Sevilla, por carta
notarial de compraventa de 14 de diciembre de 1453, ante el escribano de
Sevilla, Diego Alfonso.
Y con fecha 15 del mismo mes y año, otorgan poder a favor de Alfonso de
Cantillana, Alfonso Morales y Gonzalo Vázquez, para que entreguen la aldea
de la Vaca a Pedro Cerezo.
Pero el 21 de febrero de 1457, el Arzobispado de Sevilla testimonia la
comparecencia del administrador de sus diezmos y ordena a los clérigos y
capellanes que amonesten a Pedro Cerezo y le prohíban cobrar los diezmos
de la Alquería de la Vaca, amenazando para el caso que no se devuelvan los
cobrados, sea Pedro Cerezo condenado a excomunión mayor.
Siete días después, Pedro Cerezo requiere a Diego de Ferrera e Inés
Peraza, para el saneamiento de la compra de la Alquería.
Ante el requerimiento, Pedro Cerezo, manifiesta que como la Alquería era
originariamente de los Templarios y no del Arzobispado de Sevilla y la
Orden del Temple había desaparecido, los diezmos no pertenecían a la
Iglesia, ya que los compradores estaban exentos.
Pero en 1466 fallecen Pedro Cerezo y su mujer Isabel Gutiérrez de los Ríos
y se efectúa ante el escribano la partición de sus bienes entre sus hijos
legítimos Isabel, Inés, Ana y Cristóbal Cerezo, correspondiendo a éste
último la aldea o Alquería de la Vaca.
Cristóbal Cerezo era monje cartujo y estaba destinado en el Monasterio de
la Cartuja de Miraflores, en Burgos, siendo el monje encargado de la Botica.
Se dice en los pocos datos biográficos que de él tenemos que, el hermano
Cristóbal no se limitaba solo a distribuir limosnas entre los indigentes que
se acercaban al convento, sino que facilitaba medicinas a los enfermos y que
su celo caritativo era tal que lo contagiaron de peste y murió de ello en
1599.
Por lógica y teniendo en cuenta la Orden a la que pertenecía, Cristóbal
Cerezo vendió o hizo donación de la Alquería de la Vaca a los cartujos, en la
persona de Fernando de Torres, Prior del Monasterio de Santa Maria de las
Cuevas, en Sevilla, según consta en carta notarial de compraventa de 23 de
octubre de 1466,ante los escribanos de Sevilla, Alvar Gutiérrez, Alfonso de
Porres y Alfonso Ruiz, dando poder Cristóbal Cerezo en la misma fecha a
favor de Alfonso de Ureña y de Francisco López de Cornado, para que
tomen posesión de la aldea en nombre del Prior.
Y por fin, la aldea formó parte del Condado de Niebla ya que pasó a
propiedad de Juan de Guzmán y Leonor de Mendoza, III Duques de Medina
Sidonia, con fecha 6 de febrero de 1490, cuando el Prior del Monasterio de
Santa Maria de las Cuevas les vende la Alquería en trescientos sesenta mil
maravedíes, elevándose carta notarial de compraventa ante el escribano
publico de Sevilla, Bartolomé Sánchez de Porras. Esta carta notarial fue
suscrita por los diecinueve monjes profesos que estaban en ese momento en
el Monasterio de Santa Maria de las Cuevas.
También mediante carta notarial, el Prior y los monjes del Monasterio,
otorgan poder con fecha 6 de febrero de 1490 a Ruy García, escudero de la
guardia, para que de posesión de la Alquería de la Vaca a los Duques de
Medina Sidonia.
Las cartas notariales y de compraventa a que hacemos referencia en este
articulo están depositadas en el Archivo de la Casa Ducal de Medina Sidonia
y sus textos ha sido transcritos en el libro “Niebla y su tierra en la Baja
Edad Media”, de Ana Anasagasti y Laureano Rodríguez Liañez.
PLAZA DE LAS MONJAS

Hace unos días leí que había mucha preocupación porque la Feria de la Tapa no se iba a poder celebrar este año en la Plaza de la Monjas, porque no estarían terminadas las obras.
Me quedé preocupado porque después de las muchas molestias que hemos soportado todos los onubenses, los de a pié, los motorizados, los comerciantes de la zona  y los que esperan el autobús, supongo que si se piensan seguir celebrando toda clase de eventos en la simbólica Plaza, tendrán previstos los anclajes y útiles suficientes para no tener que agujerear otra vez su pavimento cada vez que se organice algo y destrozarla rápidamente, porque para ello no había que haber soportado la obra.
Como se que alguien protestará por mis palabras, deseo manifestar que yo no me opongo a que se celebren en la Plaza de las Monjas los eventos que sean necesarios, yo lo que pido es una previsión, para que su pavimento no se deteriore y sea necesario parchear todos los años. Que  cuando se acabe el festejo, quede todo  igual que estaba.
Y ya que hablamos de la Plaza de las Monjas: ¿se finalizará la obra que hay junto a la sede de Odiel Información antes de acabar la plaza, para no perjudicar el pavimento?
Y ya que hablamos de la Plaza de las Monjas: ¿se sabrá algún día el destino final del edificio del Banco de España?
Creo que mis preguntas tendrán contestación afirmativa, pero yo las recuerdo, por si alguna se ha olvidado, que después cuando todo este finalizado ya no tendrá arreglo.

                                           Ángel Custodio Rebollo.