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jueves, 28 de noviembre de 2013

JUAN MATHE DE LUNA

De los muchas personas que han tenido la propiedad de Huelva, para mi ha sido Juan Mathe de Luna, del que menos información poseía, porque incluso en el Espasa, que es a quien recurrimos cuando nos vemos faltos de datos, no encontré nada. Pero revisando otras fuentes que poseo he encontrado algunos que me han ayudado.
Juan Mathe de Luna era hijo de Fernán Mateos, de la gran casa de Luna de Aragón, Alcalde Mayor de Sevilla y de Doña Barela, su mujer legitima.
Desde el principio del reinado de Sancho IV, Juan Mathe de Luna estuvo al lado del rey, quién lo nombró su Camarero Mayor y era el autentico hombre de confianza del soberano, ya que le encargaba todo lo que, por razones de las ocupaciones reales, no podía hacer personalmente, incluso firmando documentos por orden real.
Donde primero encontramos el nombre de Juan Mathe es en un pergamino de 18 de agosto de 1286 confirmando el ordenamiento de la ciudad de Pontevedra y en el que se menciona a los “Veinticuatro Caballeros y Hombres Buenos de Sevilla” y el Rey dispone que, entre otros, se incluya a su Camarero Mayor, Juan Mathe.
En 14 de diciembre de 1291 estaba Sancho IV en Soria y entregó privilegio de facultad para que se hiciese mayorazgo de muchos vasallos, otorgando también uno a Juan Mathe, entre ellos varias casas y heredamientos en Sevilla y castillos en Villalba, Nogales, Peñaflor y Lapizar. Fue revocado el 25 de diciembre por haberse otorgado sin el consentimiento de su mujer, Estefanía Rodríguez de Cevallos, ya que se incluyeron bienes de su dote personal.
En 1293, el Rey autorizó fabricar fortalezas en Cumbres, Santa Olalla, Lebrija, Aroche y Fregenal y todos estos documentos estaban firmados por Juan Mathe, a quién el Rey como prueba de su estima le hizo Armero Mayor y le otorgó la villa de Huelva.
Enfermo Sancho IV, mandó a Juan Mathe y Fernán Pérez a liberar Tarifa del asedio de los musulmanes, lo que lograron y por eso el Rey a su muerte, el 9 de agosto de 1336 hizo que en su lapida se grabara “... muy bien sirvió a los reyes e muy bueno fue en descercar Tarifa, muncho bien fizo, dele Dios paraíso”.

                                             Ángel Custodio Rebollo.
GINÉS PINZÓN


Natural de Palos de la Frontera, hijo de Francisco Hernández y de Catalina Martín Pinzón, apodada “La Pinzona”,. Casado con María de Valenzuela y con  hijos.-
Era un piloto que participó en las conquistas de México, Michoacan, Colima y Jalisco.
Se había dedicado durante algún tiempo al tráfico de esclavos negros asociado con un tal Antonio Rodrígues, de Lisboa.
Cuando llegó a México en 1519,  fue a Nueva Galicia con  la expedición de Nuno Beltrán de Guzmán. Posteriormente paso a residir en San Juan de Puerto Rico.
Al parecer no abandono su antigua profesión de trafico de esclavos, porque el 13 de julio de 1535 reclamó que había ido a Lisboa en el navío “Concepción” de Antonio Rodrígues  y llevaba  cuatro esclavos negros de su propiedad y que le fueron requisados en el puerto portugués,
Sev dice que el tráfico de esclavos  lo hacía Ginés Pinzón, lo mismo en Europa que en América. ya que hay constancia que en 1545 hizo una venta a Juan de Salazar de seis esclavos negros, que estaban marcados con su hierro en la cara y que fueron vendidos por unos trescientos cincuentas pesos de oro.
Falleció a finales de 1548 y su viuda contrajo nuevas nupcias con Fernando de Gamboa.  
                                             Ángel Custodio Rebollo                                                                                                                                                                                           

sábado, 16 de noviembre de 2013

PICARESCA

Recién el Descubrimiento, la llegada a tierras americanas de personas que, por una u otra causa, se habían visto obligadas a huir de España, según cuentan las crónicas, creó una serie de problemas empeorados por la  falta de la infraestructura correspondiente, ya que por mucho control que se quisiera establecer, era una extensión muy grande para poderla vigilar.
Había algo que imponía respeto y a la vez temor, y eran los religiosos, llamémosle frailes, clérigos o sacerdotes Para unos, españoles que necesitaban mantener su fe  y para unos nativos, recién convertidos al catolicismo, que poco podían opinar sobre su nueva religión.
Todo esto hizo que muchos picaros, que sabiendo un poco de latín y falsificando documentos, que no era muy difícil falsear dada la precariedad de los que existían, se hicieran pasar por lo que no eran  y lograron introducirse en conventos, aldeas y villorrios como religiosos ejercitando funciones que no les correspondían.
Allí la mayor vigilancia la ejercía la Inquisición, quien cuando lograba descubrir a un impostor, le hacía purgar su delito, con azotes, prisión e incluso la relajación en autos de fe. Aunque, la infraestructura de la Inquisición en América también era bastante precaria y muchos caso, lamentablemente,  quedaron impunes.
Además actuaban como malandrines, algunos sacerdotes o religiosos que habían sido expulsados de  sus ordenes por mala conducta, como ocurrió con Fray Pedro Muñoz, franciscano sevillano que se movía por allí con dos hábitos, el franciscano y otro de jesuita y utilizaba el que mas convenía en cada momento. Como hablaba latín perfectamente, no tuvo problemas hasta que fue descubierto por el Santo Oficio. Procesado en 1584 manifestó que había dicho misa para conseguir dinero y comida.
Lo mismo alegó un novicio llamado Pedro Mendoza, que fue sorprendido celebrando una misa y manifestó que lo hacía para poder comer.
Aunque hubo quien lo hizo por presumir, como Fray Ginés de Lucena, agustino que solo estaba ordenado de subdiácono y también fue sorprendido. Se justificó diciendo que quería que lo tomaran por sacerdote, porque le daba mayor prestigio entre la gente.

                                      Ángel Custodio Rebollo

viernes, 8 de noviembre de 2013

DOCTOR  SANTIAGO  DE  VERA.

Santiago de Vera  nació en Alcalá de Henares, aunque en los documentos que existen no se ha localizado  la fecha. Estudió en Castilla y fue destinado a la Audiencia de la Isla la Española, donde no estuvo mucho tiempo, porque fue promovido como Alcalde de Corte  de México y en ese puesto estuvo hasta 1583,  cuando  fue nombrado para desempeñar el cargo de Presidente, Gobernador y Capitán General de las Islas Filipinas.
Llegó a Manila en mayo de 1584 y tomó posesión el día 22 de dicho mes. Traía instrucciones expresas para reformar la administración y su primera  medida fue la puesta en marcha de la Real Audiencia de Manila, que había sido creada por Cedula Real de mayo de 1583, pero aún no actuaba.
 Realizó su trabajo con gran brillantez y aprovechamiento, aunque tuvo que tomar decisiones que fueron muy radicales, como el juicio y la deportación a España  preso, al anterior gobernador,, Diego Ronquillo.
Continuó con la conquista del Maluco y la pacificación de otras zonas del archipiélago filipino y en 1588 cuando tuvo noticias de que los indígenas y algunos principales de Manila y la Pampanga , liderados por un tal Agustín  Legazpi, preparaban  expulsar  o  asesinar a los españoles, devolviendo las Islas Filipinas al Sultán  de Borneo, ordenó la construcción en piedra de la Fortaleza Nuestra Señora de Guía e hizo fundir artillería para su defensa
Cuando llevaba cinco años al frente del gobierno de Manila, el rey Felipe II a instancias de fray Alonso Sánchez, delegado del Obispo Domingo Salazar, dispuso la supresión de la Audiencia de Manila, nombrando sucesor de Santiago de Vera al caballero Gómez Pérez Das Mariñas, de origen gallego, quien en mayo de 1590 tomó posesión de estos cargos, embarcando de nuevo para Nueva España tanto el Gobernador de Vera, como los funcionarios de la Audiencia, quedando solo el Licenciado Pedro de Rojas como asesor del nuevo gobernador
Aquí he perdido la pista del Doctor Santiago de Vera, sin poder localizar como fue el resto de su vida ni la fecha y lugar donde terminó sus días.

                                  Ángel Custodio Rebollo.

lunes, 4 de noviembre de 2013

GONZALO GUERRERO, DE PALOS

Fueron muchos hijos de nuestra provincia los que emprendieron  la difícil aventura de separarse de la familia y marchar a un nuevo mundo con la incertidumbres de no saber nada de por allí, nada mas las cosas que repetían los que volvían y que a veces creaban una mayor desconfianza.
Bernal Díaz del Castillo cuenta en su “Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España”, como  fue llamado por Cortés, él y un vizcaíno llamado Martín Ramos, para decirles que unos indios de Mampeche habían comentado que tierra adentro había unos caciques que tenían retenidos a dos españoles y los utilizaban como esclavos. Cortés quiso que rescataran a los compatriotas, y para ello no escatimó en nada y decidió que dos navíos de pequeño porte, uno de ellos poco mayor que un bergantín, para que fueran soldados portando una carta de Cortés para que se la entregaran a los que estaban sometidos a esclavitud y que con su respuesta volviesen a Cozumel en poco tiempo.
El texto de la carta de Cortés que portaban los soldados decía así: “ Señores y hermanos: Aquí, en Cozumel, he sabido que estáis en poder de un cacique detenidos y os pido por merced que luego os vengáis aquí a Cozumel, que para ello envío un navío con soldados, si los hubiese des menester, y  rescate para dar a los indios con quien estáis y lleva el navío de plazo ocho días para os aguardar; venios con toda brevedad,...”
Los tres fueron indagando y buscando hasta que dieron con uno de los españoles, era Gonzalo Guerrero, hombre de mar y natural de Palos de la Frontera, quien explico a los que pretendían rescatarlos que, el ya tenía la “cara horadada y labradas las orejas” y no se atrevía de esa guisa volver a España. Además Gonzalo  se había casado con una india y tenía tres hijos y los indios los consideraban capitán en las batallas, por lo que su vida estaba allí.
Y así fue, como uno de los nuestros se quedó a vivir en el otro lado del Atlántico y quien sabe si sus descendientes son ahora actores en alguna película de americana.

                                                               Angel Custodio Rebollo