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miércoles, 30 de abril de 2014

Permuta de tierras

Tengo el firme criterio que quien quiera conocer a fondo  la historia de gran parte de la provincia de Huelva en la Edad Media, está obligado a  investigar en el Archivo Ducal de Medina Sidonia. Allí se conservan los documentos que refrendan nuestra historia.
Por lo anteriormente expuesto, esporádicamente me gusta  indagar en el libro de Ana Anasagasti y Laureano Rodríguez  Liañez, “Niebla y su tierra en la Baja Edad Media”, donde los autores transcriben gran parte de los documentos que allí se conservan relativos al Condado de Niebla
Hace poco tiempo  encontré el texto de un documento de permuta de tierras  firmado en Gibraleón en 1495, en castellano antiguo y que me atrevo a ofrecer en  lenguaje actual  que dice;
**En la villa de Gibraleón viernes treinta días del mes de enero año de Nuestro Señor de mil cuatrocientos noventa y cinco. En este día ante Juan Martínez  Thenorio y Pero Alonso Castillejo, alcaldes ordinarios de esta villa por el ilustre y muy magnifico señor don Alvaro de Estuñiga, duque de Bejar, marqués de Gibraleón, conde de Bannares, justicia mayor de Castille mi señor y en presencia de mi, Alfon de Xerez, escribano publico de esta villa de Gibraleón,y de los testigos de uso en escritos, presentes  Pero Agustín de Abreo, vicario y Francisco de Abreo, vecinos de dicha villa, hijos de Agustín de Abreo, que Dios perdone, los cuales por si y en nombre de los otros hermanos y herederos del dicho Agustin de Abreo, ante los dichos alcaldes y en presencia de mi el dicho escribano publico y testigos, mostraron dos escrituras  publicas, la una es de trueque y cambio otorgada por él y entre el muy magnifico señor don Enrique de Guzmán, duque de la ciudad de Medina Sidonia, que tenga Santa Gloria, y por Diego de Abreo, hijo del dicho Agustin de Abreo, por la cual parece que el dicho Diego de Abreo dio en trueque y cambio, por si y por los herederos de dicho Agustín de Abreo, al dicho señor duque la dehesa de Candón por otra dehesa a los Tejares, todo término de la villa de Niebla, deslindadas so ciertos los linderos en la dicha carta de truque contenidos. La cual parece ser firmada de Su Señoría del dicho aeñor duque y sellada con su sello de cera colorada en caja de madera pendiente e hilos de seda torcida de colores, firmada de Juan de Orihuela, su secretario, y signada y firmada de Rodrigo de Segura, escribano y notario publico. Y la otra es posesión que tomaron de la dicha dehesa de los Tejares los sobredichos herederos del dicho Agustin de Abreo por ante Alonso de Espinosa, motario apostolico y escribano publico de Gibraleón, signada y firmada de su firma y signo. De las cuales duchas escrituras dijeron que había menester de sacar y hacer un traslado dos o mas autorizados para tener de su guarda de su derecho, por temor que las dichas escrituras originales no se les perdiesen por fuego o por agua o en otra manera cualquiera. Por lo cual pidieron a los dichos alcaldes que las viesen y examinasen y mandasen dar de ellas una copia dos o mas las que se necesitasen y fueran autorizadas de manera que hiciesen fe para lo que dicho es.
Y luego los dichos alcaldes tomaron las dichas escrituras públicas originales en sus manos y las examinaron y fallároslas ser enteras, no rotas ni en ninguna parte de ellas sospechosas, mas carecientes de todo vicio o sospecha. Por lo cual dijeron que pedían que yo, Alonso de Xarez, escribano publico, a sacar de ellas dos o mas copias, los que pudiesen menesterlos que necesitasen los herederos de Agustin de Abreo y aquellos le dicen firmados de su nombre y signados de mi signo de manera que haga fe. En lo cual interponía su autoridad para que hiciese fe, donde quiera que se presentase, asi como las dichas escrituras y originales..
Y yo, el dicho escribano público, por mandamiento de los dichos alcaldes hice copia de las dos escrituras, una detrás de otra-
Continúa el documento detallando las copias de las escrituras, indicando incluso el número de hojas de cada una y son firmados por todas las partes intervinientes y el escribano público de Gibraleón, Alonso de Xerez,  da fe de todo ello con su firma y signo.
Y de esta forma se documentó la permuta de la dehesa de Candón por la de Tejares.
                            Ángel  Custodio Rebollo

Publicado en la Revista de la Hermandad San Jose Obrero de Candón 2014

martes, 29 de abril de 2014

ISLA ARACENA

**Todo empezó cuando mi amigo Alberto me preguntó si yo conocía que había una isla en la zona del estrecho de Magallanes, que se llamaba “Aracena”.
Como todo lo que “ huela” a vestigios de nuestra presencia en América siempre  nos interesa, emprendí la tarea de investigar lo máximo posible sobre ello, y esto es lo que he podido averiguar sobre esta isla y, como es lógico, sobre el apellido Aracena, para intentar localizar alguien que pudiera ser el introductor/a en aquella zona.
La isla que pertenece a Chile, se llama *Isla Capitán Aracena*, y se denomina así en honor del capitán de aviación Diego Aracena, que en agosto de 1922,  en un avión “De Havilland”  bautizado con el nombre de “El Ferroviario”, en un vuelo por etapas que duró cerca de dos semanas,  unió Chile y Brasil, algo que fue considerado una gran hazaña para aquella época.
El objeto del vuelo era llevar al primer mandatario brasileño los saludos del presidente chileno con motivo del Centenario de la Republica Brasileña
Desde entonces el Capitán Aracena fue escalando puestos en su carrera militar hasta llegar a general de aviación, retirándose del servicio  en 1939, yéndose a vivir a Santiago con su esposa e hijos, donde falleció el 2 de mayo de 1972.
La Isla Capitán Aracena se encuentra en un archipiélago al sur de la Patagonia, tiene un área de 1164 kilómetros cuadrados  y su punto mas alto es el Monte Vernal con 1158 metros. En la actualidad hay piscifactorías para cultivo del salmón..
Toda esta historia me hizo pensar como había llegado allí el apellido Aracena, pero en lo encontrado en los archivos no me aclara nada, y puede que llegase de alguna persona oriunda  de Aracena que fuera a Perú o a Río de la Plata y adoptase el nombre de su ciudad natal como apellido, algo muy normal en aquellos tiempos.
En mi deseo de localizar ahora algún residente en la provincia de Huelva que tenga el apellido Aracena, me encuentro que de los 323 que hay en España, no hay ninguno registrado aquí y donde mas abunda este apellido es en Málaga que hay 97 personas que lo tienen. También los hay en Alicante, Cádiz, Barcelona, Córdoba, Lérida, Madrid, Las Palmas y Tenerife.**
Este es el texto de un artículo que publiqué en el desaparecido “Odiel Información” en noviembre del 2008 y reproduje poco tiempo después en la revista digital “Somos Primos”, que se edita en los Estados Unidos.
Hace aproximadamente dos meses, recibí una comunicación  de un ciudadano chileno que se apellida Aracena y que me anuncia tiene en proyecto visitar  España en el próximo verano y me preguntaba si había obtenido algún nuevo dato sobre quien fue el portador o el origen de aquel apellido en Chile, donde está muy extendido.
Lamentablemente sigo igual que hace mas de cinco años, he repasado ficheros, y todos los libros antiguos que han caído en mis manos que traten sobre la época colonial en América y, hasta ahora,  nada he averiguado, aunque aún tengo la esperanza de llegar a un buen fin.
                         Ángel Custodio Rebollo



viernes, 25 de abril de 2014

Basada en hechos reales.

Siempre he querido novelar, en lo posible, una investigación histórica y por eso he titulado así mi pequeño artículo.  En él intervienen cuatro personajes, vecinos de Colima, y cuyas reseñas ha reflejado José Miguel Romero de Solis en su libro sobre los vecinos de la ciudad mexicana en el siglo XVI en adelante.
Manuel de Cáceres, natural de Segovia e hijo de Gonzalo de Cáceres y Maria de Oña, llegó a Nueva España en 1516, de allí paso a Cuba y en 1519, acompaño a Hernán Cortés. Se casó con Isabel Ruiz de Monjaraz. Este matrimonio tenía dos hijos, Gonzalo y Maria de Cáceres.
Manuel era muy emprendedor y plantó cacao y otras plantas que se había traido de Castilla y afortunadamente le dieron un fructífero  rendimiento.
La ilusión de estos padres era casar a su hija María y como la rondaba Juan de Arana, otro español, de Castañares, en la Rioja, decidieron que debían autorizar el matrimonio  y le  entregaron  la siguiente “Carta de dote”, cuyo texto era como sigue; **a vos, Juan de Arana. Hijo de Martin Sánchez de Arana, que Dios haya, vecino que fue de la villa de Castañares, de la provincia de Rioja, en tierras de Castilla la Vieja y de Juana de Baroja, su legitima mujer, questades presente, e decimos que por cuanto es tratado el desposorio entre Maria de Caceres, mi hija legitima, con vos, el dicho Juan de Arana, el cual si la voluntad de Dios Nuestro Señor fuere, está efectuado para se hacer y haciéndose y habiendo efecto por palabras de presente, según orden de Santa Madre iglesia, prometemos y nos obligamos nos ante vos […], de vos dar […] en dote y casamiento […] 4,000 pesos de oro de minas de ley perfecta, fundidos y marcados […], e más, la mitad de una heredad  de cacao que nos, los dichos Manuel de Caceres e Isabel de Monjaraz, habemos y tenemos plantada de cacao, que terná 8.000 pies, questá en el Camino Real que va desta villa de Colima a la villa de Zacatula por el termino que se dice Amatica, con todo lo que está plantado y edificado y se plantare y edificare de aquí adelante hasta el día que realmente y con efeto casardes y beladeres con la dicha María de Cáceres, nuestra hija, vos, el dicho Juan de Arana, hasta el dia que realmente y con efecto os diéremos y pagáremos los dichos 4.000 pesos deste dicho oro de minas deste dicho vuestro dote, os daremos a vos e a la dicha nuestra hija, de comer y beber, y vestir y calzar, y casa y cama, conforme a la calidad de vuestras personas,**
Pero Manuel de Caceras, al poco tiempo, murió de forma repentina, por lo que tuvo que aplazarse la boda, aunque ésta  no se celebró jamás, porque el dicho Juan de Arana, se casó con la que iba a ser su suegra, Isabel Ruiz de Monjaraz, ya que ésta estaba embarazada..
La conclusión de ésta historia fue que nació la hija de Juan de Arana e Isabel de Monjaraz, “porque habían sentido un ataque repentino de amor” [¿?]  y que Marie de Cáceres, tuvo que rehacer su vida y al fin se casó, pero fue  con Diego de Aguilar del Castillo, los que tuvieron dos hijos.
Y esta es la historia que está basada en hechos reales.  
                      Ángel Custodio Rebollo


Publicado en “Huelva Buenas Noticias” el 21 de abril de 2014

lunes, 14 de abril de 2014

La biblioteca del Obispo
Hasta no hace mucho tiempo, el porcentaje de los que no sabían leer y ni escribir en cada población era muy alto. Afortunadamente eso ha cambiado  totalmente y ahora es casi imperceptible pues la nueva generación lo ha desterrado. Totalmente.
Por eso, cuando Don Manuel Azamor y Ramirez, llegó a América del Sur,  allá por el año 1788, para cubrir la vacante del episcopado de Buenos Aires siendo portador de una importante biblioteca personal, ésto fue muy comentado en todos los ámbitos porteños.
Don Manuel Azamor había nacido el 22 de octubre de 1733 en Villablanca, en la provincia de Huelva, y era hijo  de Domingo Lorenzo Azamor y de Sebastiana Diaz Ramirez, de una importante familia del marquesado de Ayamonte...
Fue ordenado sacerdote en 1768. Pasó por importantes cargos en la iglesia de Sevilla; canónigo, abogado de la Real Audiencia, catedrático de leyes de la Universidad  y al final destinado a Cádiz como tesorero de su Catedral, hasta que en octubre de 1786 fue elegido por el rey Carlos III para  ocupar la Diócesis de Buenos Aires, lo que aprobó la Santa Sede el 27 de junio de 1785.
Consagrado Obispo en Cádiz el 15 de octubre de 1586. A su llegada a Buenos Aires, se alojó en el local del Seminario (temporalmente por encontrarse la sede episcopal en estado ruinoso), y allí continuó hasta el fin de sus días.
Se encontró con muchos y diversos problemas en su diócesis y emprendió su trabajo para solucionarlos. Solventó el conflicto del monasterio de las tres monjas Capuchinas rebeldes  que venía desde el anterior  Obispo. Puso en orden las finanzas de la diócesis y fijo las cantidades de dinero que debía recibir cada cura anualmente. Emprendió obras en la Catedral de Buenos Aires  y en 1791 inauguró la parte interior.
Aportó a la ciudad su biblioteca  personal, que en el momento de su muerte ascendía a 1.069  títulos  y que fue la base de la Biblioteca Nacional de Argentina. Aún hoy, se conservan la mayoría de estos libros en una sala privilegiada de la biblioteca,  que conservan anotaciones y firmas de puño y letra de Don Manuel Azamor.
Desde 1793 su estado de salud era muy precario, pero en 1795, se sintió muy enfermo en una visita pastoral a su extensa diócesis  y falleció el 2 de octubre de aquel año. Fue sepultado en la Catedral Metropolitana,
                                   Ángel Custodio Rebollo

Publicado en Huelva Buenas Noticias el 14 de abril de 2014